sábado, marzo 22, 2008

La Alta Savoia


La Alta Savoia. 2ª parte

Thonon-les-Bains.Evian-les-Bains
Yvoire.Chamonix.Mont Blanc

Sexto día. Annecy/Thonon-les-Bains


Desayunamos y nos preparamos para irnos a Thonon. La carretera lleva directamente a Thonon, pero vale la pena desviarse para visitar La Roche-sur-Foron, interesante pueblo medieval.
La Roche-sur-Foron es la segunda ciudad histórica del departamento de la Alta Savoia. Fue la capital de los Condes de Génova durante casi dos siglos (XI - XIII) y llegó a ser el más grande centro de ferias del Ducado de Savoia en el siglo XVI. Esta pequeña ciudad fue la primera de Europa en estrenar iluminación eléctrica en sus calles (año 1885).

Hay que pasear por el Quartier du Plain-Château: callejuelas medievales y, al fondo, un castillo precioso. Después dirigirnos hacia la Tour des Comtes de Genève, restos de una fortificación de la edad media. Todo el pueblo es un encanto. La plaza está diseñada con un gusto exquisito, con surtidor en el centro y rodeada de flores por doquier. Salir del pueblo por la antiquísima Porte Saint-Martin.
Volver al coche. Ahora sí, directo hacia Thonon-les-Bains. Solo llegar ya se contempla el hermoso Lac Lemans. Esto no es un lago…. ¡es un verdadero mar!



Thonon-Les-Bains está situada en la orilla meridional del Lac Léman, al pie de las montañas alpinas de Alta Savoia. Esta ciudad, de 30.000 habitantes, está clasificada “4 fleurs” que significa ciudad florida. Y de verdad, sus arreglos florales entusiasman.


La ciudad tiene dos partes muy diferenciadas: la parte alta y la parte baja. Hay un pequeño funicular que lleva al muelle pero, como está cerca y todo es cuesta abajo, es mejor bajar a pié, pasando por antiguas casitas de pescadores que aun conservan, como si de un museo se tratase, restos de sus costumbres antiguas: un lavadero comunitario, una prensa de aceite, puertas y ventanas con cerrajes antiquísimos, etc. El muelle de pescadores es una preciosidad, lleno de yates, barcas, casitas para guardar los trastos de pescar y muchas, muchas cigüeñas descansando en los palos del muelle. Se puede ver una antigua mansión, muy bien conservada, con un jardín de ensueño, guardada por varios perros. Para subir sí vale la pena coger el funicular.


Séptimo día:Thonon-les-Bains

Después de desayunar, se puede ir a visitar Avoriaz por la carretera 902. Se pasa por las Gorges du Diable. Se tiene que andar un poco para llegar hasta el fondo. No obstante, la catarata que atraviesa la carretera es espléndida. Después de varias paradas para admirar el paisaje, llegamos a Morzine, un pueblecito de esquí encantador. Se puede pasear por el pueblo, donde hay tiendas de lujo y un ambiente elegantísimo. En las oficinas de Información y Turismo, nos recomiendan ir a ver el lago de Montriond. Se llega en 10 minutos y, al llegar uno se queda con la boca abierta: El sol lo ilumina en su totalidad, la superficie completamente helada con césped y nieve a su alrededor y montañas altísimas marcando sus límites. Cientos de ranas en sus orillas.


Volvemos al pueblo, y enfilamos hacia Gets, otra famosa estación de esquí. Gets es muy bonito, pero Morzine tiene mucha más categoría. Llegamos a Avoriaz. Hay unas telecabinas que llevan a los esquiadores a la cumbre. El pueblo no entusiasma mucho. Hay Restaurantes por todos lados. Si no os quereis quedar a comer aquí, regresar a Thonon-les-Bains por el Valle de la Abundancia. Aquí hay muchas granjas y es el lugar idóneo para comprar el famoso queso "Reblochon". Pedid que lo envasen al vacío, ya que el olor que desprende es muy, muy fuerte.

Después de comer podeis ir a visitar Evian-Les-Bains. Está casi al lado. En un momento llegareis. El camino es muy bonito y no hay ningún problema para aparcar ya que la carretera se convierte, al llegar a la ciudad, en el paseo del lago.


La ciudad tiene 7.000 habitantes y está construida en anfiteatro al borde mismo del Lac Léman y justo enfrente de Lausanne (Suiza). Está completamente adosada al macizo de los pre-Alpes de Chablais. Evian se beneficia de un clima buenísimo al estar entre lago y montaña. Su agua mineral-natural de Evian, descubierta en el año 1790, es conocida en el mundo entero. En 1826 era ya una ciudad económicamente próspera y un puerto de comercio muy importante. Fué el lugar preferido para pasar los veranos los Príncipes de la Casa de Savoia


El paseo que bordea el lago es una maravilla. Los arreglos florales con multitud de flores por todos lados, los parterres con surtidores, los bancos para contemplar el lago… todo te hace sentir como en otro mundo. Hay unas estatuas enormes hechas de metal plateado y dorado, que representan animales: toro, jirafa, camello, gacela, etc.






El Casino también es espectacular pero, por dentro tiene poca clase. Se ha dado más importancia a las salas de juego que a una decoración elegante. No tiene nada que ver con el lujo y la sobriedad del de Aix-Les-Bains.
Subiendo a la parte antigua se pueden encontrar muchas casas señoriales, palacetes preciosos (uno de ellos es actualmente un video-club) ¡es una pena!. En esta parte alta de la ciudad hay muchas casas decoradas con unos “vitraills” preciosos.

Muy cerca de Thonon-les-Bains está Yvoire. Consultando el mapa, está casi al lado. La realidad es diferente: se tarda bastante en llegar por que la carretera está atestada de gente a la hora de cierre de comercios y también por el hecho de que se pasa por el cinturón de Thonon donde se concentra toda la industria de la región. No obstante, a partir de las 5 de la tarde el parking está casi vacío. Durante el día es insuficiente dada la cantidad de vehículos que llega para admirar este bello lugar.


Yvoire es uno de los pueblos más bonitos de la Savoia histórica. Emana un encanto simple y tranquilo. En invierno, cuando el cielo es gris y la temperatura fría, Yvoire emerge entre las brumas del lago con todo su esplendor. Es un pueblo medieval encantador. Callejuelas estrechas, empedradas, balcones con flores, casas antiquísimas y, sobresaliendo desde todos lados, el magnífico campanario dorado. A principios del siglo XIV, los arquitectos militares del rey Amadeo V el Grande, conde de Savoia, hicieron de este precioso pueblo un “burg” fortificado. En el siglo XVI sufre varios ataques, más su situación estratégica le ayuda para sobrevivir a sus enemigos. En la actualidad es una estación climática y turística donde el visitante queda prendado, desde el primer momento, de la belleza de este pueblo situado al mismo borde del lago Lemans. Para los incondicionales fans más fieles, es “su pueblo favorito” por excelencia y el lugar donde sus sueños se vuelven realidad.


Octavo día: Thonon- les- Bains/Chamonix/Mont-Blanc





¿Preparados para salir hacia Chamonix? Pasamos por Sallanches, una pequeña ciudad de esquí parecida a Morzine. Muchas tiendas, mucha animación, muchas flores...


Seguimos hacia Chamonix (12 Km.-1042m). A medida que nos vamos acercando nos impone más y más este macizo enorme, inóspito y salvaje. En Chamonix cogemos el tren que nos llevará hasta Montenvers (1913m.)


En menos de 20 minutos, y atravesando paisajes incomparables, nos plantamos en La Mer de Glace. Este magnífico glaciar de 7 km. de largo, 1.200 m de ancho y 200m de espesor, avanza inexorablemente a unos 70-80 m. por año. Sus olas fijadas por el hielo le han dado su nombre: La Mer de Glace.

Bajamos con un tele-cabina hasta el glaciar. Visitamos la gruta ahuecada y entramos dentro haciendo muchas fotos. Es una experiencia única. Desde Montenvers se puede ir hasta l' Aiguille du Midi y otras cumbres más.

Paseamos por Chamonix y admiramos sus mansiones, sus calles y sus comercios. Todo es precioso. El turismo es de mucha categoría y las tiendas y comercios son elegantísimos. Al final de cada esquina siempre hay una majestuosa montaña. Las vistas, desde cualquier ángulo, son espectaculares.

Chamonix es la capital del alpinismo y del esquí. Desde aquí salen otros teleféricos para ir a l'Aguille du Midi (3.842m) La vista desde lo alto es inmensa y abraza las montañas más altas de Europa. Dejamos Chamonix con pena. Ya en la carretera que nos lleva de regreso, paramos en un lugar donde venden el famoso queso “Reblochon”. No nos acordamos de pedir que lo envasen al vacío y, cuando volvemos a levantar el “capó” al cabo de unas horas, parece que se nos podrido una vaca dentro.

Volvemos a Sallanches. Vamos a ver un poco el pueblo. Nos gusta mucho. Hay una plaza magnífica. Muchos árboles, muchos parterres con flores. Subimos el paseo hasta la parte alta y admiramos el río que baja con mucha fuerza. Estos pueblos de montaña tienen un encanto especial que los hace diferentes y encantadores.


Noveno día: Sallanches/Barcelona

Después de desayunar bien, dejamos estas hermosas montañas con nostalgia. Subimos y subimos dejando Sallanches muy, muy abajo. Pasamos por Praz/sur Arly, por Fumet, por Ugine, todos ellos pueblos entrañables.

El viaje de vuelta, como siempre, muy agradable. La suerte nos acompaña: hace tiempo primaveral durante todo el día.

Este viaje, que ocupa pocos días, puede ser uno de los más recordados. Nunca antes habreis visto tantas flores, tanta agua, tantas montañas impresionantes, ni tanta nieve. El Mont Blanc es sobrecogedor, aún desde la lejanía. Es una de las pocas montañas que, cuanto más se mira, más respeto infunde. Poder verla de cerca, poder pisar sus nieves eternas y adentrarse en “La Mer de Glace” es una experiencia que perdurará mucho tiempo en el recuerdo.

Deseo que disfruteis de este viaje. Para nosotros fué único e irrepetible.

Si teneis alguna duda sobre algún aspecto de estos itinerarios , en la parte de "comments" podeis preguntar lo que querais y yo os contestaré, con mucho gusto, al e-mail que me indiqueis.

También podeis consultar con: http://www.franceguide.com/. donde hallareis propuestas y comentarios para disfrutar aún más de vuestro viaje al país vecino.

Un abrazo

Magda




















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