jueves, enero 31, 2008

Una semana en la Auvernia (L'Auvergne)








¡Hola amigos! Aquí estoy de nuevo para empezar con el viaje que hicimos la primera semana de Septiembre. Estuvimos en la Auvernia, el Macizo Central de Francia, la tierra de los volcanes. Este país se extiende desde la cadena de los Puys hasta los montes de Cantal. Este inmenso territorio formado por unos paisajes, una fauna y una flora extraordinarios, debe también su fuerte identidad a toda una sociedad rural que ha sabido preservar sus conocimientos y su cultura. Conscientes de la riqueza y de la fragilidad de su entorno, sus habitantes, de acuerdo con el Consejo Regional de Auvernia, fundaron el "Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvernia" el 25 de Octubre de 1977. Es el parque regional más grande de Europa. Es el dominio de los volcanes y de los lagos de crater, de las granjas de altitud y de los quesos, ya que cuenta con 4 quesos con denominación de origen: La Fourme d'Ambert, el Cantal, el Salers, el Bleu d'Auvergne y el Saint-Nectaire. El Cantal y el Salers ya se fabricaban hace 2.000 años.
Las cumbres culminan a más de 1.800m. y posée uno de los aires más puros de Europa. Este parque natural ocupa una extensión de 395.000 hectáreas, tiene 120 km. de Norte a Sur, 4 macizos volcánicos (Monts Dômes, Monts Doré, Cézallier y Mont de Cantal) y su altitud varia de 400 a 1.886m.
Este viaje lo habíamos programado para finales de Abril del año pasado. Tuvimos la mala suerte de que un frente frío, procedente de Siberia, se nos hechó encima y todos los puertos de montaña quedaron cerrados, lo que nos obligó a dirigir nuestros pasos (y nuestro coche) hacia la Camargue.
Esta vez, cuando salimos el día 2 de Septiembre, pensamos que también haría mal tiempo, ya que empezamos el viaje con borrasca. Durante todo el mes de Agosto, la lluvía, la niebla y las bajas temperaturas fueron habituales en la Auvernia. No obstante, el tiempo que tuvimos fué espléndido, de pleno verano. Bueno, sin más preámbulos vamos a ir directamente al viaje. Aquí os presento el itinerario que hicimos:
Día 1.- Barcelona - Saint Flour - Chaudes-Aigües - Murat
Día 2.- Murat - Puy Mary - Salers - Tournemire - Vic-sur-Cère - Murat
Día 3.- Murat - Cheylade - Riom-ès-Montagnes - Lanobre - Castillo de Val - La Bourboule
Día 4.- La Bourboule - Le Mont Doré - Puy Sancy - Lac Chambon - Lac Pavin - La Bourboule
Día 5.- La Bourboule - Saint Nectaire - Puy-de-Dôme
Día 6.- Saint Nectaire - Saint Floret - Vieille Brioude - Le-Puy-en-Velay
Día 7.- Le-Puy-en-Velay - Barcelona.
Primer día.- Barcelona - Saint-Flour, 503 km. (A-9) (A-75)
Saint-Flour - Chaudes-Aigües, 30 Km. (D-921)
Chaudes-Aigües - Murat, 59 km. (D-921) (D-926)
Salimos pronto como es habitual. Pasamos la frontera, continuamos por la A-9 hasta llegar a la salida 34 (Millau-Clermont Ferrand), pagamos 9.80€ en la gare de peaje de Agde y tomamos el desvío de la derecha donde pone Agde. Hacemos unos km. por una carretera semi-comarcal, pasamos por encima de la autopista siguiendo siempre las indicaciones Millau-Clermond Ferrand. Enseguida nos vamos a encontrar con la Méridienne (A-75). Ahora empieza un trozo de autopista donde las vistas son espectaculares. A la izquierda, St-Guillem-le-Desert, encaramado sobre una loma. Más adelante, Lodève, pueblo amurallado precioso. Se puede salir para visitarlo. Un poco más adelante, mientras vamos conduciendo, la vista preciosa del Cirque de Navacelles nos acompaña unos kilómetros. La autopista va subiendo, estamos a 765 metros de altitud. En la salida 49 está Le Caylar. Se puede ver un castillo medieval y, si vamos sobrados de tiempo y no lo hemos visto antes, se puede llegar a La Couvertoirade.
Estamos en el Parque Nacional de las Grands Causses. Pasamos por el Viaduc de Millau, obra cumbre de la ingeniería moderna. El Viaduc es de peaje (5,10€), pero vale la pena cruzarlo. Tened en cuenta que no se puede parar para hacer fotos. A los pocos metros encontrareis un mirador, muy bien señalizado, desde donde podreis tomar hermosas perspectivas. Aunque mucho menos espectaculares que el de Millau, los viaductos se suceden uno tras otro mostrando unos valles preciosos. Estamos pasando por Aumont-Aubrac, a 1.000 m. de altitud. Es un pueblecito muy pintoresco. En la salida 39 se encuentra el mirador de Marvejols desde donde se puede contemplar toda la majestuosidad del paisaje. Para poner gasolina o tomar un café, se puede salir en un "village étape". Están previamente señalizados en la autopista y son siempre pueblecitos pequeños y encantadores donde la gente te recibe como si fueras "de casa". En la salida 35 está Aumont-Aubrac. Si lo visitais no os quedareis defraudados. No obstante, si se quiere ir a una gra área atestada de gente y llena de tiendas, no hay otra como "L'Aire de la Lozère" (salida 32). En esta área se tiene que hacer cola para poner gasolina, para tomarte un café y para ir al aseo. Mejor salir en un "village étape" y descansar del mundanal ruido...
Ya estamos en la región de Cantal. Paramos en el área de Garabit (km. 103), frente a una de las más bellas panorámicas del Macizo Central, para admirar el importante Viaduc. En esta área se puede visitar la Maison de Cantal. Fue en el año 1878 cuando Leon Boyer, ingeniero nacido en La Lozère, concibio el proyecto de atravesar el Mazizo Central tendiendo una línea ferroviaria Béziers-París. En este trazado había un "punto negro": una "gorge" profunda de 564 m. de ancho y 125 m. de altura, llamada Garabit. Boyer ideó un puente metálico, con un solo arco parabólico, capaz de soportar el peso de los trenes. La construcción de esta gran obra de ingeniería fué encomendada al joven ingeniero Gustave Eiffel, que ya era conocido por sus proyectos de estructuras metálicas. Se empezó en 1880. En 1882 empezaron a ponerse las torres metálicas. Se terminó en 1884. La experiencia adquirida en Garabit le permitió contruir, en 1889, la Torre Eiffel, su obra cumbre. Hoy en día, el Viaduc de Garabit es una obra de arte, visitada cada año por miles de personas.
Llegamos a Saint-Flour. Situada en la extremidad de una roca basáltica, domina desde su situación los grandes espacios de Cantal. Ciudad medieval, proclamada capital religiosa de l'Haute Auvergne en el año 1317 fue, eminentemente, una ciudad comercial, conocida en la edad media por sus importantes ferias. También fue llamada Ciudad de los Obispos. Entramos por la parte baja de la ciudad. Desde el Pont-Vieux, asentado sobre el río Ander, se puede admirar la parte alta, con las dos inmensas torres de la Catedral de San Pedro que se yerguen desafiantes como una inmensa fortaleza. La catedral gótica, asombrosa en simplicidad, está construida en basalto, piedra negra y dura producto de los volcanes. Un Cristo negro, único en Francia, se puede admirar en su interior. Las reliquias de San Flour están guardadas celosamente en un sarcófago de bronce.
A su alrededor, numerosos edificios de estilo gótico de final de la Edad Media y de la edad de oro del Renacimiento dan testimonio de la importancia de esta ciudad. Esculturas de piedra basáltica coronan plazas y esquinas y uno no deja de admirar la riqueza de sus edificaciones y la cuidada preservación de calles y edificios.
Vale la pena ver esta ciudad de noche, ya que la acertada iluminación sumerge está ciudad medieval en un esplendor inusual.
Detras de la Oficina de Turismo, en la plaza de la Catedral, hay un mirador desde el cual se puede admirar el rio y toda la parte baja de la ciudad.
Hemos comido muy bien en un Hotel-Restaurante de la parte alta. En el comedor, las ventanas ofrecían una vista de vértigo hermosísima.
Como aún es pronto, decidimos coger la carretera D-921 que, con solo 30 km. nos va a llevar a Chaudes-Aigües, ciudad termal, a una altitud de 750 m., de nombre muy adecuado: Sus aguas manan a una temperatura de 82ºC, siendo las más calientes de Europa. La ciudad está situada en una inmensa y magnífica altiplanicie, de verde intenso, con muchos "mazucs" (granjas de altura donde se fabrican quesos) y dispone de la red de calefacción urbana más antigua del mundo (año 1.332). 36 fuentes se cuidan de canalizar el agua casi hirviendo para llegar a cada casa. Antaño la gente acudía a la Fuente de Par para lavar la ropa, hervir huevos, desplumar aves e, incluso, para lavar cerdos. Hay que destacar, también, las propiedades curativas de estas aguas, cuya reputación se remonta al principio de la era cristiana. En aquel entonces la villa se llamaba Calentes Aquae.
Visita obligada es el Museo de la Geotermia y del Termalismo. Es un museo, único en Francia, donde se muestra el origen de los cauces calientes y su posterior utilización.
Se está haciendo tarde y ya va siendo hora de llegar a nuestro destino. Volvemos a la D-921 para coger después la D-926 para llegar, a traves de los Montes de Cantal, a Murat, ciudad medieval construida en forma de anfiteatro al pié de tres rocas basálticas, testimonio de la actividad volcánica de esta zona. La ciudad, preservada hasta en sus más ínfimos detalles, conserva un patrimonio arquitectónico excepcional que le ha dado el nombre de "Puerta de Piedra de los Montes de Cantal".
Posée una total harmonía: las calles y las plazas fueron trazadas respectando las curvas y los niveles de una ciudad de montaña, y se utilizaron materiales del país lo que permitió una total y perfecta integración de la ciudad dentro del paisaje.
Rodeada de una naturaleza excepcional y situada dentro del Parque Regional de los Volcanes, Murat se caracteriza por sus tejados de laja, material tradicional de los tejados en los pueblos de montaña. Esta piedra se extrae de las rocas "tuilières". Hay que provar unas galletas, en forma de teja (tuilières), hechas de clara de huevo y almendra. Son típicas de esta región y... ¡son verdaderamente exquisitas!. Desde la plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra también la Oficina de Turismo, se puede ver, en lo más alto de una rocas basáltica, una Virgen gigantesca, con el niño en brazos. Por la noche una luz suave la ilumina. Como es un pueblo pequeñito, se puede visitar con luz de día e iluminado por la noche. La temperatura es magnífica pero, en los hoteles, ya tienen las piscinas tapadas y fuera de uso, dado el mal tiempo del mes de Agosto. No obstante, las saunas funcionan de maravilla.
Murat tiene un mercado tradicional semanal, de los productos del país, que vale la pena visitarlo.
Segundo día.- Murat - Puy-Mary, 23 km. (D-3)
Puy-Mary - Salers, 20 km. (D-680)
Salers - Murat, 43 (D-680) (D-3)
Salimos de Murat por la D-3 dirección Puy-Mary. Estas carreteras comarcales son perfectas, parecen que estén terminadas de construir. Los árboles, a cada lado, da la sensación que estamos pasando por dentro de un tunel de vegetación.
Los valles se suceden uno tras otro con un paisaje muy parecido al de Suiza: Prados inmensos llenos de vacas pastando. Las vacas son muy importantes en esta región: ¡hasta en la carretera tienen preferencia!. Las vacas de la raza "Salers", muy común en esta zona, se distinguen por la mirada "dulce" que las caracteriza.
Hace un día con una luz ezcepcional y el aire que respiramos es tan puro que sientes un extraño bienestar que no se puede comparar con nada.
El Puy-Mary es un lugar extraordinario, clasificado entre los Grandes Enclaves Nacionales Franceses. Tiene una calidad paisajística excepcional y una fauna y una flora de gran riqueza. Es un lugar único del Macizo de Cantal, que es el mas grande macizo volcánico de Europa, con sus 12 valles glaciares dispuestos en forma de estrella alrededor del Puy-Mary. Con una altura máxima de 1.857 m. esta majestuosa montaña , gracias a su situación estratégica en el centro del Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvergne, ofrece un panorama inolvidable. Estamos en el Col du Pas de Peyrol, a 1588 m.
Aquí encontramos una tienda de "souvenirs" y comida típica de la región. También venden pan. No obstante, un pan redondo mediano cuesta 5€ cuando, en cualquier pueblo, te cuesta menos de la mitad y también está hecho artesanalmente. Hay muchos grupos de excursionistas preparados para subir a la cumbre. La ascensión, que es relativamente fácil, se puede hacer en 45 minutos y la vista, desde la cumbre, es excepcional. Hay una tabla de orientación con la señalización de todos los montes y cráteres que se pueden distinguir. Para subir se debe ir con botas de montaña y un buen jersey para el frío.
Volvemos a la carretera. Tomamos D-680, y llegamos a Salers, pueblo clasificado como uno de los más bonitos de Francia.
Salers es una de las maravillas de l'Auvergne, tanto por su situación como por el caracter arcaico de su villa alta. Sus vestigios le confieren el caracter esencial de una villa del siglo XV. Su iglesia, de estilo gótico, contiene obras de arte remarcables. Pasear por sus calles estrechas y admirar sus bien cuidadas mansiones es un regalo para los ojos y los sentidos. Hay flores por doquier. Todas las calles son antiquísimas. Se pueden ver casas con la inscripción del año que se edificaron: 1.703. Al final del pueblo hay unos jardines que, a modo de balcón, ofrecen un panorama magnífico del valle de la Barouze.
En Información y Turismo nos indican que, para ir a Tournemire, lo mejor es ir por carretera de montaña para poder contemplar toda la cadena de los montes de Cantal.
Salimos de Salers dirección Fontages, subimos el Col de St-Georges desde donde contemplamos unas vistas espléndidas. St.-Perfect-de-Salers también merece la pena una visita, pero nosotros no paramos. Desde que hemos salido de Murat, estamos siguiendo la Route de les Crêtes.
Llegamos a Tournemire. Un poco antes de llegar, cuando estamos en la parte alta de la carretera, se puede ver el Castillo d'Anjony con sus 4 torres redondas de defensa y con todo su esplendor. Se ve tan perfecto que parece que está recién construido. Os aconsejo hacer una foto desde aquí ya que, para aparcar el coche se debe ir hasta el final del pueblo (la entrada de arriba es sólo para residentes) y la carretera, al bajar un poco, hace que el castillo se pierda entre los árboles. Al final del pueblo se encuentra el aparcamiento para visitantes.
El pueblo, construido en el flanco de la montaña y dominando el valle de la Doire, está clasificado como uno de los pueblos más bellos de Francia. Este pueblo es importante por la belleza de sus edificaciones y, sobre todo, por su castillo que muestra el estilo de la arquitectura militar de l'Haute Auvergne del siglo XV. Este castillo es propiedad de la familia d'Anjony desde sus orígenes. El pueblo tiene una calle principal que finaliza en las puertas del castillo. Se puede visitar, aunque sólo en las horas que tienen establecida para la visita. El panorama sobre el valle es impresionante.
Después de comer y siempre por carreteras de montaña, llegamos a Lascelle y luego nos dirigimos a Vic-sur-Cere, en el corazón del valle de la Cère. Este hermoso pueblo, repleto de edificios preciosos que recuerdan su glorioso pasado. Es conocido desde la antigüedad por las virtudes curativas del agua de sus manantiales. Posée, en su parte antigua, casas señoriales como La Casa de los Príncipes de Mónaco, del siglo XV, la de Coffinhal y el antiguo Hôtel des Juges d'Appeaux. En la parte más alta del pueblo están las ruinas de un antiguo castillo desde donde se puede gozar de una impresionante vista sobre todo el valle de la Cère. Caminar por el paseo que hay al lado del río, en la parte baja del pueblo, es una experiencia muy agradable ya que está completamente cubierto de cesped y puedes caminar descalzo. El domingo hay mercado con una importante muestra de anticuarios de la región.
Ahora regresamos a Murat por la carretera general. Hemos quedado prendados de la hermosura de estos valles. Terminamos el día paseando de nuevo por las empinadas y encantadoras calles de Murat.
Tercer día.- Murat - Cheylade - Riom-es-Montagnes - Lac Roussillon - Castillo de Val -
La Bourboule: 129 km.
Salimos de Murat pronto y con un tiempo espléndido, como siempre. Tomamos la carretera D-3 dirección Riom-es-Montagnes. Encontramos un poco de niebla baja y el termómetro baja a 17,5ºC. La previsión del tiempo para Cantal es de buen tiempo, soleado y temperaturas altas. La carretera perfecta, como siempre. A pocos km. pasamos el desvío que va a Puy-Mary. Unos km. antes de llegar a nuestro destino tenemos que estar atentos. Al llegar a Pierrebesse, a la izquierda coger la D-62 que nos va a llevar a Cheylade donde se encuentra una original iglesia románica del siglo XI. Su iglesia esconde un interior extraordinario y único en Francia. Las bóvedas y los laterales de las naves se reconstruyeron en madera, revistiéndose con 1.428 pequeños artesones de roble. En el siglo XVIII, un pintor las decoró, una por una, sin repetirse una sola vez. Son motivos policromos que representan flores, escudos, ángeles, animales, etc. Vale la pena separarse un poco de la ruta para visitarla. Volver sobre nuestros pasos y continuar por la D-3 unos 11 km. más.
Llegamos a Riom-es-Montagnes, precioso pueblo de montaña cuidado hasta en sus más mínimos detalles. El Ayuntamiento es como un jardín de flores. Hay que visitar el "Espacio Avèze, Casa de la Genciana" La genziana es la flor de Cantal por excelencia. Esta planta tiene una raíz que puede llegar a medir más de 1 m de largo. Los "Gençanaires" (recolectores de genciana) utilizan un tipo de horca larga con dos puntas que, al hundirse en la tierra haciendo palanca con el mango, permite extraer la preciada raíz a partir de la cual se elabora un aperitivo local. En la Maison de la Gentiane se puede ver todo acerca de esta planta, desde la recogida hasta su fabricación. Se explican las propiedades que tiene y hay una visita comentada, con diapositivas y degustación, en la planta de embotellamiento.
Salimos del pueblo por la D-36 que lleva al lago de Roussillon. Situado a 950 m. de altitud, este lago tiene una superficie de 5 hectáreas de aguas cristalinas procedentes de los manantiales de los alrededores y ofrece un emplazamiento excepcional entre herberas y bosques.
Volvemos a la D-3 hasta llegar a otra carretera más ancha (D-922). Seguimos por ella hasta llegar a Borg-les-Orgues. El paseo al lado del rio es hermoso pero decidimos ir hacia Lanobre para ver el castillo que está en el lago. Seguimos el indicador que pone Ussel. Cruzamos el puente sobre la presa del embalse, después dirección Lanobre y... llegamos al Castillo de Val, fortificación de la edad media, que presenta la particularidad de estar inundado, en sus cimientos, por el agua de la presa de Bort-les-Orgues. Erguido sobre una isla rocosa de este lago de aguas cristalinas, el castillo de Val parece emerger majestuosamente de entre las aguas como si de un cuento de hadas se tratara. El tiempo es espléndido y el castillo se refleja en el agua dando la impresión de que lo que estamos viendo es algo irreal. Debe ser un lugar muy visitado dado la cantidad de plazas de aparcamiento que hay. Después de pasear un buen rato nos vamos con ganas de habernos quedado allí todo el día.
Ya estamos en La Bourboule, el destino de los próximos dos días. La Bourboule, a 850 m. de altitud, se extiende a lo largo de la Dordogne jalonada por una docena de puentes, algunos pintados de color de rosa. Esta ciudad ha sabido conservar la belleza de la "Belle Époque" mimando todos los edificios antiguos y haciéndolos resplandecer como si fueran recién construidos. Podemos admirar Les Grans Thermes, Le Casino, L'Eglise Saint-Joseph, etc. Esta estación termal debe su fama a la calidad de sus aguas y a la pureza del aire que aquí se respira. Está construida entorno a las fuentes y siguiendo los márgenes del Dordoña, en la base del macizo montañoso del Sancy.
El Parque Fenestre, en la parte alta de la ciudad, es un parque inmenso con unos árboles más que centenarios, unas glorietas románticas preciosas y una cantidad de pájaros que da la sensación de que estás muy lejos de cualquier zona habitada. El Casino y las Termas ponen el broche final a esta espléndida villa que nos ha cautivado desde el primer momento. Es un lugar recomendado tanto en verano como en invierno. En invierno esta ciudad se transforma en una estación de esquí de fondo muy concurrida. También es un lugar privilegiado para practicar bicicleta de montaña.
Después de cenar vamos a dar una vuelta por el Casino. Profusamente iluminado, dentro hay mucho ambiente. El restaurante también está muy animado y, en una bonita sala, un cantante hace las delicias de los aficionados al baile de salón.
Cuarto día: La Bourboule - Le-Mont-Doré - Puy-Sancy - Lac Chambon - Lac Pavin
(no pongo los kilómetros ya que todo está muy cerca)
Amanece un día espléndido. El termómetro marca, a las 8 de la mañana, 18ºC. Después de un buen desayuno nos dirigimos a Mont-Doré, a 6 km. de La Bourboule. Como son poco más de las 9 de la mañana, no tenemos ningún problema para dejar el coche. Mont-Doré es parecido a La Bourboule pero le falta el rio. Las Termas están inspiradas en la arquitectura romana y neo-bizantina. En su interior hay mosaicos y frescos excepcionales. Las columnas le confieren una decoración muy elegante. Fué un lugar muy concurrido por la aristocracia y la burguesía de finales del siglo XIX.
Subimos 3 km. para llegar al teleférico de Puy-Sancy. Puy-Sancy es el punto más alto del Macizo Central, 1886 m. Este macizo de marcado relieve, es fruto de una actividad frénetica de la corteza terrestre que ocurrió alrededor de 4,5 millones de años y 250.000 años atrás. Fué la mas colosal erupción que tuvo la Auvernia. Este enorme volcán se derrumbó y se elevó y las capas de piedra volcánica cubrieron una superficie de 100 km2. Su base está salpicada de lagos de crater.
El teleférico nos lleva hasta la cumbre después de una ascensión de 20 minutos(7 € subir y bajar). Hace un viaje cada 10' hasta las 17.30, con una parada de una hora entre las 12.30 y las 13.30. Al bajar del funicular la subida aún se prolonga por una escalera hecha de láminas de madera que nos lleva hasta la misma cima. En cada rellano de esta preciosa escalera hay unos letreros de lectura del paisaje que se está contemplando desde aquel punto. Presenta los volcanes que se pueden visualizar, la fauna y la flora.
El paisaje que se contempla desde la cumbre es magnífico. Hace un sol espléndido pero, encima de Clermond-Ferrand se puede contemplar un mar de nubes que hace que haya una diferencia abismal de la parte norte a la parte sur del macizo. Mientras que en una parte debe estar lloviendo, nosotros tenemos un sol de justicia. Parece que estemos viendo el paisaje desde un avión a gran altura. Al final son las hormigas voladoras (que han llegado a miles) las que nos hacen decidir bajar de la cumbre y volver al llano para coger el funicular que nos devolverá a la estación de salida.
Volvemos a Mont-Doré y tomamos dirección Besse. Subimos el Col de la Croix de Robert, por la D-36. Vistas espléndidas. A la izquierda divisamos el Lac Chambon. Es un lago normal, no de crater, pero muy hermoso. Está situado a 850 m. de altitud, en el valle de Chaudefour. Rodeado de árboles y cesped invita a tumbarse en sus orillas para refrescarse un poco del calor que está haciendo. Es un lago de recreo para nadar y pescar en pequeñas embarcaciones.
Volvemos a la carretera. Pasamos por Murol. No paramos, pero creo que nos hemos perdido un pueblo precioso. Encontramos el letrero que indica Lac de Pavin y que aconseja dejar el coche allí. Así lo hacemos pero, al cabo de caminar un buen trecho, volvemos a buscar el coche ya que nos damos cuenta que el lago está muy apartado y, en este tiempo, no hay turistas.
Aparcamos en una explanada inmensa llena de abetos, con mesas y bancos hechos con troncos de árboles para poder comer. Es una zona de "pic-nic" encantadora. Desde esta zona, el Lac Pavin apenas se puede ver, ya que la vegetación es muy espesa. Después de comer los bocadillos que llevávamos consigo, frescos y cómodos volvemos a la parte de abajo donde un letrero señala: "Lac Pavin. Comerces". Podemos dejar el coche sin ningún problema al lado del restaurante. No obstante, en pleno verano no hay que confiarse: debe de estar "a tope".
Después de andar unos pasos nos quedamos boquiabiertos: un crater de 900m. de diámetro, rodeado de abetos, y lleno a rebosar de aguas verdes, cristalinas, con una profundidad de 97 m. Cercado por el bosque y rodeado de una admósfera silenciosa, se puede comprender la infinidad de leyendas surgidas de su inquietante fondo. Hacemos fotos intentando plasmar el verdor intenso de estas profundas aguas, pero estoy segura que no lo habremos conseguido.
Dejamos este idílico lugar y volvemos sobre nuestros pasos hasta Besse. Visitamos el Bourg medieval. Se entra por la puerta de una enorme muralla muy bien preservada. Esta ciudad medieval mantiene aún vivo el recuerdo inquietante de una de las reinas más turbulentas de Francia: la reina Margot. Entre sus estrechas calles empedradas se puede ver su casa, la capilla, y alguna otra dependencia. Admirando sus edificaciones , sus plazas y sus fuentes, parece que el tiempo se hubiera detenido en este bello pueblo.
Volvemos a la D-36 para regresar a Mont-Doré. Pasamos por Le Verdier y Le Rocher de l'Aguila, paisajes espléndidos repletos de vacas pastando. Acabamos el ajetreado día sentados enmedio de la belleza y frescor del Parque Fenestre, rodeados de sequoias, dentro del mismo casco urbano de La Bourboule, nuestro destino de ayer y hoy.
Quinto día: La Bourboule - Saint-Nectaire, 43 km. (D-996)
Saint-Nectaire - Puy-de-Dôme - Orcival - Saint-Nectaire, aprox. 90 km. (D-5), (N-89), (D-941)
Pronto, por la mañana, dejamos La Bourboule para dirigirnos a Saint-Nectaire. Subimos el Col de la Croix Mourand con un tiempo espléndido. El "Meteo" de esta mañana en la TV ha puesto un sol enorme en toda esta zona. La carretera perfecta que bordea la montaña ofrece un paisaje precioso de volcanes y valles ininterrumpidamente. El paisaje es bucólico. Pasamos de nuevo por el Lac Chambon (esta vez por la N-996). En Le Marais hay un camping precioso al borde del lago. Pasamos por Murol y admiramos su precioso y antiguo "Chateau Fort" en lo alto de la montaña. Llegamos a Saint-Nectaire. Dejamos el equipaje en el hotel y enseguida nos vamos hacia Puy-de-Dôme, pasando de nuevo por Murol y hacemos una foto del castillo, pero no lo visitamos. A la salida del pueblo tomamos la D-5 dirección Clermond-Ferrand. La carretera está llena de granjas que ofrecen quesos con denominación de origen.
Después pasamos a la N-89 para terminar en la D-941. Llegamos al pie de Puy-de-Dôme. Nos paramos en la cabina y pagamos 4.50€, que es el precio para subir un coche con los pasajeros dentro. La subida es muy pronunciada y bastante larga (lo que pudieron apreciar los componentes del Tour de Francia cuando se creó una meta volante en esta cima) Al llegar a la cumbre (1.465 m.) el paisaje es espléndido. Se pueden llegar a visualizar más de 100 volcanes desde este lugar privilegiado. En un día despejado se puede llegar a ver el Mont Blanc que está situado a más de 400 km. de distancia. En la cima se pueden ver y visitar las ruinas del Templo de Mercurio. El Puy-de-Dôme fue un lugar de culto mayor en la antigüedad, desde cuya cima Mercurio, el dios alado, despegaba. También esta cima inquietó mucho, en la Edad Media: pensaban que las brujas celebraban allí sus aquelarres. Desde que el científico Guettard lo definió como un volcán, fascina a todos aquellos que solo veían en esta cumbre una montaña aislada.
La cumbre de Puy-de-Dôme es un lugar muy apreciado para los aficionados al ala delta y por los parapentistas. El paraje es espléndido y pueden despegar sea cual sea la dirección del viento, cosa única en Europa. Ofrece desniveles de 400 a 500 m.
Dejamos Puy-de-Dôme maravillados y, con un calor sofocante, nos dirigimos hacia Orcival. Lo primero que visitamos es la Basílica de Nôtre-Dame. Esta importante iglesia románica, antigua iglesia abacial benedictina, fue construida en el siglo XII por los monjes de la Abadia de la Chaise-Dieu.
Es una de las iglesias más bien conservadas de Francia. Alberga la única virgen románica de la región, esculpida en nogal y recubierta con láminas de plata. Cada 15 de Agosto, al mediodia, un rayo de sol ilumina su rostro. Esta antigua peregrinación de Orcival atrae, cada año, miles de fieles.
A pocos kilómetros podemos admirar las rocas Tuilière y Sanadoire, una delante de la otra, punto de partida de muchos excursionistas, ya que hay infinidad de bien señalizados recorridos para poder admirar toda la grandeza de estas montañas. Solo bajar unos metros descubrimos el Lac de Guery, en sus orillas nos refrescamos del calor que hemos pasado y nos relajamos admirando el paisaje.
Estamos ya en Saint-Nectaire. Después de aparcar el coche nos dirigimos a la Maison Saint-Nectaire, para que nos muestren como se elabora el queso con su denominación de origen. Están a punto de cerrar. La última visita para poder ver la elaboración era a las 5.30 (ahora son las 6). En la tienda que precede a la visita sólo se puede comprar queso y otros productos de la región.
Saint-Nectaire debe su fama a su gastronomía y al termalismo. Conserva unas termas neorenacentistas. También está la Gruta de Jonàs, que es una cueva habitada desde la prehistoria. Al salir vemos el indicador de "Las Fuentes Petrificadas", y allí nos dirigimos. Antes de llegar, siempre en la ciudad baja, encontramos un Centro de Thalasoterapia muy moderno. Los chorros de agua están, incluso, en el exterior, lo que hace las delicias de algún perro que se lo pasa "de miedo" refrescándose de las altas temperaturas que estamos padeciendo.
Pocos metros más abajo están las fuentes. Entramos. Nos dan un folio plastificado indicando las diferentes dependencias de que se compone la gruta. Sin guía, y después de pagar 4 € por persona, entramos y lo visitamos "a nuestro aire". Lo más interesante es que el agua que se filtra por la roca y cae a razón de 35 litros por minuto, es caliente (desde 10ºC hasta 50ºC) y muy rica en bicarbonatos y sales minerales. Imprescindible visitar el estudio de bajos relieves y esculturas. Las instalaciones de la Fuente tienen una altura de 14 m. Con el goteo incesante sobre las obras en calcárea por un periodo que va de 6 a 20 meses, al final del proceso da la impresión que se trata de esculturas y bajos relieves de marfil. Este trabajo artístico tan sofisticado, ha pasado de padres a hijos desde hace 7 generaciones. Vale la pena visitar este lugar. Es diferente e interesante.
Después de cenar subimos a Saint-Nectaire le Haut para ver la Iglesia. Esta bella iglesia se erige en un magnífico emplazamiento: un valle verde al pié del macizo de Sanzy. De modestas dimensiones, su perfecta armonía en proporciones le ha valido un lugar entre las iglesias más importantes. Está construida en antracita, piedra volcánica muy dura. El altar y los objetos que están expuestos en su interior son de gran valor.
El pueblo es muy pequeño. Algunas casas bastante antiguas, con jardín, y poca cosa más. Lo que más me llama la atención es la manera que tiene el Ayuntamiento de organizarse para las emergencias. En el tejado hay un altavoz enorme y al lado de la puerta de entrada, un letrero explica que: 1 sirena, se trata de un accidente. 2 sirenas, fuego en el pueblo. 3 sirenas, fuego en los alrededores. Me doy cuenta que estos pueblos, con medios menos sofisticados, a veces se organizan mejor que las grandes ciudades.Sexto día: Saint-Nectaire - Le Puy-en-Velay, 180 km. (D-996) (A-75) (N-102), 180 km.
El dueñ eseso del hotel que hemos estado se llama Reus de apellido. Le explico que debe tener antepasados catalanes. Nadie se lo había comentado antes.
Cogemos el coche y nos vamos por la D-996 hasta que encontramos en desvío de Saint-Floret (unos 15 km.). Desilusión. Aunque es uno de los "pueblos más bonitos de Francia", es la primera vez que no se han cumplido las expectativas. En una minúscula plaza, está la Iglesia, el Ayuntamiento y varias casas antiguas. El conjunto es bonito pero, tan pequeño que no podemos ni tomar una foto por falta de espacio.
Volvemos a la D-996 hasta Issoire. Aquí cogemos la A-75 dirección Brioude. Cuando encontremos un desvío de la autopista debemos vigilar: por un lado va a Saint-Fluor y por el otro Brioude y Puy-en-Velay. En la N-102, unos 5 km. después de pasar el desvío de Brioude, encontrareis un desvío para ir Vieille-Brioude. Si disponeis de tiempo, vale la pena disfrutar un rato en este hermoso pueblo.
Llegamos a Puy-en-Velay. Una vez acomodados en el Hotel, hay que calzarse zapatos cómodos, ya que las calles están todas "empedradas" y para ver bien la ciudad hay que andar bastante y todo son subidas, bajadas y muchas escaleras.
Empezaremos por ir a Información y Turismo, en la Place du Clauzel. Allí nos darán un folleto en español con los paseos turísticos recomendables para no perderse nada de esta maravillosa ciudad.
Le Puy-en-Velay es la ciudad más "occitana" de la Auvernia. El color de los tejados, la estrechez de las calles recuerdan, a cada momento, la vecina Italia. En época del Renacimiento ya era una ciudad próspera, por esta circunstancia los palacios y casas señoriales se prodigan por doquier. Es, sin lugar a dudas, uno de los emplazamientos más extraordinarios de Francia.
Dicen que, solo por ver esta ciudad, vale la pena viajar a Auvernia. Por la "Rue des Tables", y después de subir 134 peldaños, se llega a la Catedral de Notre-Dame, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Conserva, en su altar mayor, una Virgen Negra que fue un regalo del Rey Luís IX (San Luís) tras su vuelta de la última cruzada. Era una estátua de cedro que quizá provenía de Egipto. Dentro de la Catedral también puede verse la "Piedra de las Apariciones". Es una losa de piedra negra que, según la leyenda, si expresas un deseo y la tocas, posiblemente este deseo se haga realidad. Es una leyenda muy antigua del principio de nuestra era. Esta mesa volcánica tiene el nombre antiguo de "Pierre des Fièvres".
Esta ciudad parece más bien la obra inacabada de un arquitecto gigante. Enormes promontorios con estátuas en la cima parecen que marcan la fisonomía de esta bella ciudad. En el corazón del sector histórico, a solo unos pocos minutos andando del centro, la estátua monumental de "Notre-Dame de France", constituye una proeza técnica. Erigida en 1860, en lo alto de una enorme roca, fue creada con el metal fundido de 213 cañones ganados a los rusos en la guerra de Crimea y ofrecidos por Napoleón III para modelar esta imagen. Situado en la cumbre de Le Rocher Corneille, antigua ciutadela, mide 16 metros (22,70 metros con la base) y tiene un peso de 835 toneladas. La noche del 31 de Mayo, día de la Visitación, hay una procesión con antorchas hasta la cumbre del Rocher Corneille. El 14 de Agosto también se sube, en procesión, para honrar a la Virgen. La subida es muy agradable ya que la sombra de los árboles y el perfume de las flores hace que, sin darte cuenta, te encuentres a los pies de la hermosa virgen.
El Emperador Carlomagno y 13 Reyes de Francia vinieron de romería a Le Puy. La última visita real fue en 1533. François I vino a Le Puy tras la derrota de Pavía.
Un poco más a la izquierda, encaramada en una roca basáltica otra majestuosa y gigantesca edificación atrae la atención del visitante. Es "Saint-Michel d'Aiguilhe". En la cima de una chimenea de volcán, de 82 m. de altura, socavada por la erosión, se alza una capilla del siglo X. Desde el año 951 está erigida a Saint-Michel. En 1955, durante las obras de restauración, se descubrieron las piezas del tesoro, entre ellas un magnífico Cristo que parece ser de una escuela española del siglo X.
Cada año, alrededor de la segunda semana de Septiembre, La Puy-en-Velay se transporta de nuevo a la época renacentista y se renueva con una tradición popular: Las Fiestas Renaissance du Roi de l'Oiseau. Estas fiestas se crearon en el año 1986, aunque su origen se remonta a una tradición más antigua y reune a gentes de todas las procedencias. Hay desfiles, mercado medieval, espectáculos de calle y magníficos trajes. También se puede tentar a la suerte concursando para el título tan codiciado de Roi de l' Oiseau (Rey del Pájaro). Si podeis estar allí por estas fechas, estoy segura que será para todos vosotros una inolvidable experiencia.
Séptimo día: Le Puy-en-Velay - Barcelona, 528 km.
Nos levantamos pronto. Nos falta ir a Sant-Joseph-de-Bon-Espoir. Se encuentra a la salida de Puy-en-Velay, en Espaly. Vamos andando sin problemas, ya que el coche lo dejamos ayer en el parking subterráneo de la plaza Candelare, al lado del hotel, para que tuviera un buen merecido descanso. Pasamos por la parte alta del pueblo, antigua entrada real de la ciudad. Aún se puede ver una parte de una torre del siglo XIV. Esta torre fué medio destruida en 1850 para poder ensanchar la calle.
Llegamos a Saint-Joseph-de-Bon-Espoir. La primera visión que tenemos nos hace quedar boquiabiertos. Una enorme estátua de 22,40 m. de altura domina toda la parte alta de la basílica. Fue obra del hermano André Besqueut y su realización fué aprobada por el Papa Pío X. Su inauguración y su bendición tuvieron lugar el 11 de Abril de 1910. En su interior hay que visitar la capilla que está excavada en la roca, y un diorama consagrado a la vida de Saint-Joseph.
Ha llegado la hora de "volver a casa". Ha sido un viaje precioso. La Auvernia es un país de grandes espacios, de aire puro, de gentes encantadoras y donde.. ¡comer es una delicia! Auvernia es rica por sus paisajes únicos, por su pasado y por sus herencias. Nos ha faltado tiempo. Sólo hemos visitado una parte. Nos hemos dejado lugares tan bellos como l'Allier y gran parte de l'Haute-Loire. Volveremos en otra ocasión. Auvernia no solamente es un destino hermoso para un viaje sinó que es ... ¡inolvidable!
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Como siempre, un abrazo y.... ¡que disfruteis con vuestros "Viajes en coche"!
Magda