lunes, septiembre 07, 2015

Fin de semana en Montpellier

 Fin de semana en Montpellier



Hola amigos!!

Después de bastante tiempo sin estar en contacto con vosotros, vuelvo para proponer un viaje ideal para un largo y diferente fin de semana: Montpellier. A 330 km. de Barcelona y a 11 km. del mar, la capital del Languedoc-Roussillon, con una población de unos 268.000 habitantes, es una ciudad de tradición universitaria. Su población es eminentemente joven.... uno de cada cuatro de habitantes de Montpellier es estudiante! Por esta razón hay mucho ambiente y una animada vida nocturna. Esta capital se caracteriza por su dinamismo, y su ciencia para edificar la ciudad. Sus espléndidos edificios, parecidos a la parte más elegante de Paris, se conservan intactos sin que edificaciones modernas rompan la hegemonía de su encanto, convirtiéndose así en un relax para el visitante. 


Sus balcones de hierro forjado y unas estrictas normas de urbanismo, hacen de esta ciudad un lugar excepcional para caminar por sus calles. El centro histórico, l'Écusson, llamado así porqué recuerda la forma de los antiguos escudos franceses, es completamente peatonal y permite al visitante descubrir esta bella ciudad a pie y moverse con toda tranquilidad. Esta lleno de acogedoras calles estrechas y plazas soleadas, con muchas tiendas y cafés con terrazas para poder descansar. En los años 50 se pavimentó casi en su totalidad con baldosas prácticamente iguales, con una ligera inclinación hacia el centro de la calle, donde se encuentran las rejas de los desagües. De esta manera la calle no queda nunca encharcada. Sus cuatro líneas de tranvias hacen que la ausencia del coche particular no se tenga en cuenta.





Montpellier también es famosa por su turismo de negocios, desarrollado hace unos 15 años alrededor del Palacio de Congresos, que se coloca en el primer puesto francés en términos de frecuentación anual. Aquí podemos ver la linea 1 del tranvia que recorre toda la ciudad. Hay 4 líneas de tranvias a cual más alegre y colorido.




Montpellier, al estar situada tan cerca del mar, se beneficia de un clima templado y soleado. La playa de Villeneuve lès Maguelone está solo a 10 km. de la capital. Se puede llegar a llegar en trenecito turístico y, además... es gratuíto!!
Esta ciudad ha sabido guardar un tamaño humano que le permite estar regularmente a la cabeza de las clasificaciones sobre la calidad de vida. En solo 30 años ha logrado ser la 8ª metrópoli francesa.




El lugar más importante de la capital es La Place de la Comédie, "l'oeuf" (el huevo) llamada así por su forma oval. Por esta plaza, situada en un lugar estatrégico, acostumbran a pasar cada día casi la totalidad de sus habitantes. 
La Ópera Comédie, situada en un extremo de la plaza, fue edificada en el año 1888 basándose en la Ópera Garnier de París, y es un lugar imprescindible para la sociedad de Montpellier. Se ofrecen óperas y comedias clásicas. Para la burguesía de principios de siglo, era imprescindible ir a la ópera y edificar mansiones, cada una más suntuosa que la anterior.




La Fuente de las 3 Gracias (Aglaya, Eufrósine y Talía), obra de Étienne Dantoine del año 1773, preside el centro de la plaza y es uno de los monumentos más queridos y emblemáticos de la ciudad. En principio estaba ubicada en el hall de la Ópera Comédie.
Al otro lado de la plaza se encuentra la Explanade Charles de Gaulle y el Jardin du Champ de Mars




Dejando atrás la Ópera Comédie, nos adentramos en la parte vieja. Aquí podemos contemplar la Torre de la Babotte. Esta Torre de Defensa pertenece a la Edad Media. Era una de las 25 torres que defendían la ciudad. La construcción de dos pisos añadidos en el Siglo XVIII fue para albergar la Sociedad Astronómica. Se consideraba el punto mas alto de la ciudad y permitía ver el cielo sin ningún problema. Hoy en día es sede de la Federación de Astronomía Popular del Midi. En su interior se conservan importantes archivos y se ofrecen interesantes reuniones. Aún puede verse un reloj solar francamente deteriorado. Está declarado Monumento Histórico.




Estamos en el barrio de Saint Roch. La Mansión Saint-Côme fue erigida en 1757 por el arquitecto Jean-Antoine Giral con los fondos legados por Francoise Gigot de Lapeyronie para servir de anfiteatro al Colegio de Cirugía hasta la Revolución francesa. En aquel tiempo las especialidades de Cirugía y  Medicina estaban completamente separadas. Ser cirujano se consideraba un oficio parecido al de barbero o carnicero. En cambio el médico poseía un status superior con una carrera universitaria reconocida. Su hijo, Francoise de Lapeyronie, un cirujano excepcional, logró que la carrera de cirugía tuviera una qualificación igual que la de medicina. Este ilustre personaje llegó a ser el primer cirujano del rey Luis XIV. Este edificio alberga, hoy en dia, la Cámara de Comercio. 

Las callejuelas estrechas del Barrio Histórico tienen un encanto especial. Encontrareis mas de 80 mansiones y palacetes que fueron construidos durante los siglos XVII y XVIII, cuando Montpellier llegó a ser la Capital del Languedoc. 

Muchos de ellos están cerrados al público y solo pueden visitarse en visita guiada de la Oficina de Turismo. También encontrareis muestras de artistas callejeros. Al principio de esta calle se puede ver, en la parte superior derecha, una media bicicleta: arte urbano. La placa de la izquierda está al lado de una casa antigua. Es un recuerdo de la persona que nació en ella. En este caso se refiere a una persona ilustre de Montpellier. 

Continuamos viendo más casas antiguas. Siguiendo la calle de l'Ancient Courrier,  llegamos a la casa donde nació Don Jaime el Conquistador, hijo de Doña Marie de Montpellier y del rey de Aragón. Durante la dominación aragonesa la prosperidad de la ciudad fue creciendo y llego a tener una verdadera democracia. Montpellier perteneció al Reino de Aragón hasta el año 1.349, cuando fue anexionada a Francia. 





Estamos frente a la iglesia de Saint-Roch, patrón de Montpellier. Saint-Roch nació en Montpellier. Era una persona con una gran fortuna personal, la cual donó integramente ayudando a la gente enferma y necesitada, tanto en Italia como en Francia. Se le reconoció en vida lo que estaba haciendo y, para rendirle homenaje, se erigió esta iglesia en su ciudad natal. La iglesia data del siglo XIX. En su interior una estatua del santo, obra de Baussan del año 1884 y un órgano, también de esta misma fecha. Las vidrieras son espectaculares




El barrio mas bohemio de la ciudad está en esta parte de la ciudad. Es un barrio tipicamente estudiantil y con mucha animación a todas horas. La pared de esta casa, sin ningún encanto, ha sido pintada y permite al paseante entrar en el universo del arte justo doblando una esquina. Numerosos frescos de este tipo visten las paredes de Montpellier. Esta muestra se encuentra en la misma plaza Saint Roch. Muchas de estas obras han sido realizadas por Mad'Art Concept. 


La Place Jean Jaures, llena de paseantes, animación, restaurantes y terrazas, dan un toque de alegría y tranquilidad al viajero que la visita. Un lugar ideal para relajarse un poco. Estas pequeñas plazas, arboladas, son el punto ideal para un pequeño descanso. Esta ciudad se caracteriza por su facilidad en visitarla. Te sientes a gusto y cómodo desde el primer momento. 

Montpellier siempre ha sido considerada tierra  de tolerancia y acogida, tal y como atestigua este subsuelo de una casa del Centro Histórico. Una escalera muy estrecha lleva a una piscina de pequeñas dimensiónes. Es un Mikvé medieval. Fue descubierto, por casualidad, en los años 70. Son unos baños medievales rituales judíos, testimonio de la importancia de la comunidad judía en esta ciudad. Datan del siglo XII y son unos de los más antiguos de Europa.




Cuna de la enseñanza de la medicina, Montpellier debe su fama a su Facultad, la escuela de medicina más antigua del mundo occidental todavía en activo.
Montpellier no tenía ni dos siglos cuando, en 1180, su señor, Guillermo VIII firmó un edicto sorprendente: Cualquiera, fueran cuales fueran sus orígenes o su religión, tenía derecho a enseñar medicina en esta ciudad. Así fue como nació, a finales del siglo XIII, la Facultad de Medicina. En su tiempo, Rabelais estudió allí, tal y como atestigua su toga a la entrada del Salón de Actos. También fueron alumnos de esta Facultad los ilustres Nostradamus, Rondelet, Arnau de Vilanova y Ramón Llull.

Junto a la Facultad podemos visitar el Conservatorio de Anatomía. Ha sido una herramienta pedagógica incomparable para generaciones de estudiantes, antes de que existieran las técnicas actuales de exploración del cuerpo humano.
Posée mas de 5.600 piezas de una riqueza inestimable, en un edificio que data de 1851.

Justo detrás podeís admirar el Jardin des Plantes. Fue creado en 1593 por Pierre Richer de Belleval, por encargo de Enrique IV, con el fin de disponer de plantas medicinales. Reservado durante muchos años a los Botánicos de la Facultad de Medicina para estudio de la vida de las plantas, fue ampliado y abierto al público en el siglo XIX. Fue el primer Jardin Botánico de Francia. 





La Catedral se encuentra justo al lado de la Facultad de Medicina. Esta antigua capilla benedictina fue mandada construir en 1364 por el Papa Urbano V, quien había estudiado en Montpellier. En 1536 este conjunto arquitectónico fue declarado Catedral gracias a sus dimensiones excepcionales. Ejemplo representativo del gótico meridional, es la única iglesia medieval del l'Écusson que sobrevivió a las guerras de religión. Su imponente porche, sostenido por dos pilares circulares, crean un efecto de fortaleza medieval. En el interor se puede admirar una obra de Sébastien Bourdon.


Volvemos a la Rue Foch y podemos contemplar, a la derecha, el Palacio de Justicia. Edificio neoclásico construído en 1853. Fué edificado en el mismo lugar en que, antaño, estaba situado el Castillo de los Guilhem.

Ahora, enfrente, tenemos el Arco de Triunfo.  A finales del siglo XVII, el administrador del rey, decidió construir dicho Arco de Triunfo, imitando las puertas parisinas, en honor de Luís XIV. Está construído en el lugar que ocupaba una de las 14 puertas de la antigua muralla de la ciudad. Por una estrecha puerta situada en el lado derecho del arco, se puede subir a la parte alta del monumento a través de una empinada escalera de caracol. 



La vista desde la cúspide es espectacular. Por un lado, en días claros, se divisa el mar. Desde arriba se puede ver todo el conjunto del l'Ecusson, con sus torres y sus iglesias. Por el otro lado, contemplar la Place Royale du Peyrou desde la altura, es una maravilla. Vemos en primer término la estatua ecuestre de Luís XIV y, en segundo término, el Chateau d'Eau. 

El Chateau d'Eau, clasificado como Monumento Histórico, era el depósito de agua de Montpellier, que provenía del Acueducto de Saint-Clément y, desde aquí dicha agua, se distribuía a toda la ciudad. Este Monumento fue realizado al mismo tiempo que el Acueducto.




Detras y hacía la izquierda, puede verse el Acueducto de Saint-Clément. 
Este acueducto, construído por el ingeniero Henri Pitot de Launay en el año 1754, con dos órdenes de arcos, servía para llevar agua a la ciudad desde los manantiales de Saint-Clément, que distaban 14 km. Dicho ingeniero se inspiro, para su construcción, en el acueducto de Pont-du-Gard.

Es hora de que dejemos la parte antigua de Montpellier y nos adentremos en su nuevo barrio:
                       
ANTIGONA

A finales de los años 80 el Ayuntamiento compra las 40 hectáreas que ocupaba un terreno militar, situadas en la parte este de la ciudad. El motivo era crear un nuevo barrio... la ciudad se estaba quedando pequeña para albergar a sus habitantes. El arquitecto catalán Ricardo Bofill concibió Antígona. Es una anchísima calle peatonal de 1 km. de longitud, destinada a unir el Casco Antiguo con el rio Lez. Se accede a él a través de un impresionante Centro Comercial donde hay infinidad de tiendas de todos los estilos. Con la construcción de este hermoso barrio neoclásico, Ricardo Bofill ha querido rendir homenaje a la antigüedad. Grandes edificios de piedra blanca, cornisas, arcos, estatuas y fuentes hacen referencia a la mitología.... Es una verdadera proeza urbanística. Visto desde lo alto parece una ciudad salida de la Grecia antigua. 



Este barrio alberga viviendas sociales y equipamientos colectivos, con una gran profusión de hoteles y restaurantes. Es un barrio muy abierto y luminoso, con grandes espacios y mucho lugar para caminar, correr y practicar deporte. Todas las calles llevan nombres de la Antigua Grecia y, cuando alzas la vista y te encuentras con columnas parecidas al Partenón o con fuentes apoyadas sobre figuras mitológicas, la verdad es que te sientes a gusto recorriendo sus calles.
Aparte de esta barrio, que me gusto mucho, últimamente se han creado otros:Port Marianne (1992-2010), barrio moderno y contemporáneo por excelencia y Odysseum, la zona de ocio de Montpellier, al final de la línea 1 del tranvia. 
En este barrio se reunen mas de 100 tiendas y en el se encuentra el Acuario Mare Nostrum, el Planetario y varios restaurantes temáticos.
No obstante, no tuve tiempo de visitarlos. Os prometo que, en otra ocasión, volveré a Montpellier para acabar de ver lo que no me dió tiempo de visitar.
Un consejo. Al llegar a Montpellier hacer una visita a la Office du Tourisme. Allí os proporcionarán planos y guías de la ciudad. También podeis apuntaros a una visita guiada. Las hay en español y, de verdad, vale la pena. 

Ahora solo me queda dar las gracias a la Office de Turisme por la ayuda y los consejos que me dieron en todo momento. Las fotografías de la Facultad de Medicina,  Le Corum y el Centro Comercial, también son gentileza de la Office de Turisme

Os deseo que, cuando visiteis Montpellier (que estoy segura que lo hareís pronto), os guste tanto como a mí. Un abrazo muy fuerte


Magda Navarro