viernes, diciembre 10, 2010

Una escapada al Sur de Francia (Languedoc-Roussillon)



¡Hola amigos! Acabo de llegar de Carcasona y Narbona (Carcassonne y Narbonne en francés). Un viaje de 3 días (2 noches) que ha sido muy hermoso. Como viene época de vacaciones, he decidido poner esta escapada en mi blog lo más pronto posible. Estoy segura que va a ayudar a alguno de vosotros a planificar una pequeña salida aprovechando estos días "guardados" con tanto cariño durante todo el año. Barcelona-Carcasona son 3 horas de viaje. Ideal para ir con niños o con amigos. La tempera1ura es más o menos como la de Barcelona y no es un lugar lluvioso.

Esta vez no voy a obligaros a madrugar. Podeis salir a la hora que más os apetezca ya que, de Barcelona a la frontera teneis una hora y media y, de la frontera a Carcasona otra hora y media corta. Disfrutar del paisaje y hacer una pequeña parada para estirar las piernas és lo que os aconsejo siempre. Las áreas de servicio de las autopistas francesas son una maravilla.


Al salir de La Jonquera tomamos la A-9 hasta Aquí cambiamos a la A-61, dirección Toulouse. Salimos de la autopista en Carcasona. Junto a la salida encontramos casi todos los hoteles de las cadenas económicas. Como todos ellos tienen parking para dejar el coche, es una buena opción en caso que hayamos decidido gastar poco. La otra opción es ir a un hotel de dentro de la Cité. Estos hoteles son de cadenas prestigiosas y más caros. No obstante, estar dentro de un recinto medieval es una maravilla. Teneis que tener en cuenta que dentro de la Cité está prohibido circular en coche. El coche teneis que aparcarlo fuera de las murallas, tanto si teneis el hotel dentro como si lo teneis fuera.

Carcasona posée la ciudadela fortificada más grande de Europa. Edificada sobre un montículo, está catalogado como Patrimonio Artístico-Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1997. La fundación de la ciudad se remonta al siglo VI antes de C. Su ubicación estratégica entre Narbonne y Burdeos permitía unir el Mediterráneo con el Atlántico. En 1209, cuando empieza la Cruzada, era feudo de los cátaros. Trencavel, vizconde de Albi y Nimes, se refugia dentro de la Ciudadela. El 15 de Agosto se entrega para salvar la vida de sus habitantes. En 1226 las llaves de la Ciudadela pasan a manos del rey de Francia. Con San Luís se transforma en Palacio Real. Por fuera se construye una muralla flanqueada con 14 torres. La ciudadela acaba teniendo un anillo doble de murallas y un total de 53 torres. Es cuando alcanza su mayor esplendor.



Después de haber estado en ruinas y de haber pensado, el gobierno francés, en derruir sus murallas debido a su avanzado grado de deterioro, este imponente símbolo de la arquitectura medieval y plaza fuerte de la herejía cátara, se rehabilita para su conservación y vuelve a renacer en 1910, año en que se terminan las obras, volviendo a ser, hoy en día, una obra maestra excepcional que es necesario visitar y admirar.

La entrada a la Ciudadela es gratuita. No obstante, en algunos lugares de su interior hay que pagar entrada. Si no disponeis de tiempo necesario o no quereis visitar por dentro ningún edificio, el solo hecho de pasear por la Ciudadela, caminar por sus calles estrechas y admirar sus antiguos edificios, será una experiencia inolvidable. Dentro de la Ciudadela hay hoteles, tiendas, bares, restaurantes, galerias de arte y viviendas. El puente sobre el rio Aude, con sus 12 arcadas, posée un encanto peculiar.

La Fortaleza, un fuerte en medio de la Ciudadela, fue la antigua morada de la familia Trencavel. Posée un foso espectacular y la visita dentro del recinto se tiene que hacer sin prisa y admirando cada una de las vistas sobre las murallas y la campiña que ofrecen sus ventanales. También se puede visitar el museo que recoge parte de la historia de la ciudad y de la región de los cátaros. Hay que tener en cuenta que, al ser un marco ideal para la celebración de congresos y convenciones, cuando se celebra un evento importante el recinto del Palacio no puede ser visitado por los turistas.


No dejeis de entrar en la Iglesia de San Nazaire, construida entre los años 1096 y 1130, sobre un anterior templo visigodo del siglo VI. Saint Nazaire fue catedral hasta el siglo XIX.

Su interior es de estilo románico y gótico. Ambos estilos se superponen en la arquitectura, en las esculturas, y en los hermosos ventanales (vitraux). Estas impresionantes vidrieras, situadas en las 6 capillas, representan escenas de la vida de Cristo y sus apóstoles.
En el coro teneis que admirar sus pilares y las estátuas esculpidas en sus columnas.
El órgano, de 1637, es uno de los más antiguos del Sur de Francia. A causa de repetidas restauraciones, sólo se pueden interpretar piezas clásicas.

Hay una lápida de sepulcro atribuida a Simón de Montfort. También podeis ver la "piedra del asedio" en memoria del sitio sufrido en Toulouse en el siglo XIII.

En las dos fachadas, la del norte y la del sur, hay dos "rosetones" de los siglos XIII y XIV.



Para entrar o salir de la "cité" existen cuatro puertas: Al este, entre 2 torreones, se alza la puerta de Narbona, con una imagen gótica de la Virgen.

La puerta del Aude, antes llamada puerta de Toulouse, se abre sobre el rio Aude. Su construcción se remonta al siglo XIII i su misión era impedir que el enemigo subiera a la ciudad amurallada desde el rio.

La puerta de Saint Nazaire, situada al sur, se encuentra al lado de la torre que protegía y defendía la Basílica de Saint Nazaire.

La puerta del burgo o de Rodez está situada al norte de la muralla, entre dos torres, y es la menos espectacular.


La región de Carcasona tiene mucho que ofrecer. Tierra vinícola por excelencia, sus viñedos compiten con la riqueza arquitectónica de la región. La gastronomía también ocupa un lugar relevante: Varias estrellas Michelin están repartidas entre sus más famosos restaurantes. No dejeis de probar el ""cassoulet" a base de judías blancas, costilla de cerdo y chorizo. En algunas recetas se hace con "magret" de pato. El Camino de Santiago, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pasa por Carcasona. La tercera vía y la menos conocida, el GR-78, que actualmente se están acondicionando los caminos, enlazará con la Vía Domicia pasando, también por Carcasona.



A 70 km. de Carcasona y solamente 15 de Narbona, se encuentra La Abadia de Fontfroide. Situada sobre los primeros contrafuertes de las Corbières, este lugar histórico del siglo XII es una de las Abadías Cistercienses más suntuosas y la mejor conservada de Francia. Acoge cada año más de 100.000 visitantes.

Fundada en 1093, en unas tierras propiedad del vizconde de Narbona se afilia, en 1145, a la orden del Císter. Es un periodo de grandeza y expansión y las vocaciones son numerosas. En 1348, a causa de la peste negra, pierde las tres cuartas partes de sus monjes. No obstante, la Abadía continua embelleciéndose con una arquitectura sin igual hasta el comienzo de la revolución. En 1791 los últimos monjes tienen que abandonar la Abadía comenzando una época de destrucciones irreparables. En 1858, una comunidad de cistercienses se instalan, durante algunos decenios, en la Abadía pero, en 1901 vuelve a quedar en el abandono. Fontfroide se pone a la venta en el Tribunal de Narbona en 1908. Hay varios hipotéticos compradores pero, lo que pretenden, es llevarse a su país parte de las riquezas arquitectónicas de la Abadía. Es Gustave Fayet y su esposa Madeleine d'Andoque quienes salvan esta maravilla del arte y la restauran suntuosamente. Sus descendientes, todavía propietarios en la actualidad, continuan con los trabajos de mantenimiento y enbellecimiento de la Abadía.


No dejeis de admirar el relog, de finales del siglo XII, que es uno de los más bellos del midi de Francia. Sus salas son de unas proporciones admirables y de una pureza de lineas rayana a la perfección. Los ventanales, profusamente decorados por Richard Burgsthal entre 1912 y 1925, destellan con sus matices azules, naranja y rojo. La cocina es inmensa y el comedor es magnífico. La Abadia de Fontfroide es uno de los lugares donde "las piedras hablan".
Actualmente, aparte de los turistas que la visitan cada día, se ha remodelado su interior para poder celebrar seminarios, congresos, convenciones, conciertos y eventos importantes. Hay salas que son capaces de acoger hasta 500 personas. Necesitais, por lo menos, 2 horas para poder disfrutar de este hermoso lugar. No vayais con prisa. Si puede ser por la mañana, mejor. Las fotografías que vais a tomar quedan maravillosas con mucha luz. Al final de la visita, no olvideis de visitar el jardín de los rosales, con 3.000 rosales de todas las variedades que podais imaginar (en invierno hay muchos menos). Esta Abadía cultiva y produce unos vinos de alta calidad. Podeis visitar las cavas, degustar los vinos y comprar los que os apetezcan. La Abadía, desde Noviembre y hasta Abril, se cierra a las 4 de la tarde.



Creo que ha llegado la hora de dirigirnos hacia el litoral. Concretamente vamos a ir a Gruissan, un pueblo auténtico. En la época romana era un pueblo eminentemente pescador, situado justamente en la desembocadura del Aude. Hoy en día es un lugar repleto de curiosidades culturales y patrimoniales. La torre Barberousse se divisa desde lejos. Construida sobre la roca en el año 1246, actualmente sólo quedan sus vestigios. Esta torre, con sus 35 metros sobre el mar, es el signo inequívoco de que hemos llegado a este bello pueblo. Durante el siglo X la fortaleza, y más tarde su torre, vigilaban, desde este lugar privilegiado, los peligros que podían amenazar a Narbona y su comarca.



Subir a la torre es casi obligado. La vista que se aprecia desde arriba, con los tejados rojos de las casas, el puerto deportivo, el puerto de pescadores, los estanques, las salinas y los "aiguamolls" es espectacular. No obstante, la subida es dura y poco recomendable para personas que se fatigan: hay muchas escaleras y muy empinadas.


Gruissan se enmarca en un entorno natural espléndido y es el punto de partida para descubrir el bello macizo de la Clape, zona protegida desde 1973 con una extensión de 15.000 hectáreas. Dentro de esta zona se puede encontrar 5 estanques que cubren la tercera parte del municipio.

En verano, en sus magníficas playas, se puede disfrutar de toda clase de deportes naúticos. En invierno, pasear por sus doradas arenas es un placer. A finales del siglo XIX , para los habitantes de Carcasona y Narbona, éste era el lugar preferido para "ir a los baños". En la actualidad, su puerto para embarcaciones deportivas dispone de 1330 amarres.

La vista que ofrece Gruissan despierta curiosidad: las casas del burgo medieval se enrollan entre sí formando círculos concéntricos alrededor de las ruinas del castillo. Era una manera de edificar del año 1.000 en esta zona del Aude. Esta clasificado como "plus beau villages en circulade de France" Ya dentro del pueblo, en la parte vieja, sus calles pavimentadas con piedras y con antiguas casas de pescadores, te remontan a muchos años atras sin darte cuenta...¡aún puedes ver las redes a secar en las entradas y la ropa tendida en sus balcones!


Gruissant es llamada también "La Playa de los Chalets" por las casas instaladas sobre pilotes, vestigios de las antiguas casas de pescadores. Estas edificaciones, diferentes a las de cualquier pueblo de la costa, fueron inmortalizadas en la película de Jean-Jacques Beneix, "37,2ºC le matin". Se encuentran a 2 km. del centro del pueblo. Las primeras 18 casas de playa se edificaron el año 1870. En la actualidad existen 1.300 chalets, entre los antiguos y los nuevos.

Mención aparte merece su pequeña Iglesia. La Iglesia de la Asunción está construida según el típico estilo languedocien del siglo XII. En la puerta de entrada podemos ver una cruz con un áncora. En el interior podemos apreciar el tabernáculo, seis columnas de marmol rosa, una capilla dedicada a la Virgen y, en el muro oriental, una obra del pintor Jacques Gamelin.
En temporada baja, la población de Gruissant no excede de 4.500 habitantes. En verano, casi se dobla.

Ahora nos dirigimos a Narbona, a solo 20 km. A la salida de la autopista, como casi siempre, encontrareis infinidad de hoteles. No obstante, si lo que deseais es una experiencia diferente, os recomiendo que os decidais por el "Turismo rural".

Entre Gruissant y Narbona encontrareis alojamientos de todas categorías. Podeis escoger entre granjas, casas de campo y hasta casas solariegas parecidas a antiguos castillos.

Estas últimas se anuncian como "chateau". La diferencia entre este turismo y los hoteles es que, en ellas "vives" con los dueños: comes con ellos en la misma mesa, hay espacio para que los niños disfruten del campo y las comidas son diferentes, ya que la mayoría de propietarios cultivan sus propias verduras y legumbres, con agricultura ecológica y se cocina a la vista de los huéspedes...¡hasta los postres son 100% caseros!

En las más importantes, se cultivan viñas y se elaboran vinos de calidad y, en otras, inclusive hacen aceite de oliva, de una calidad superior (primera prensada en frío). Bueno, lo que os quiero decir es que, con la cantidad de hoteles y alojamientos que hay, el comer bien durante estos días lo teneis garantizado.

Y ahora vamos a hablar de Narbona. Narbona fue la más antigua de las colonias romanas fundada fuera de Italia En el año 118 antes de C. se llamaba Narbo-Martius. Su apogeo lo adquirió en tiempo de César Augusto. Su situación en el centro de la Via Domitia hizo que llegara a ser una de las ciudades más importantes de la Galia, hasta el final del Imperio Romano. Tenía una superficie de más de 2 km. cuadrados. A partir del año 462 fué visigoda. En el año 718 fue ocupada por los musulmanes. En el año 759, Narbona quedó anexionada al reino de los francos. Hasta la Edad Media fue gobernada por el arzobispado y el vizcondado, a partes iguales. A partir del siglo XIII fué amurallada.

La ciudad espiscopal de la Edad Media, ha dado paso a una ciudad llena de historia y arte. Por sus vestigios antiguos y el patrimonio que ofrece permitieron que en el año 2006 obtuviera el distintivo de "Ciudad de Arte y de Historia". No obstante, no se conserva ningún monumento de la Roma antigua.

Narbona tiene 2 partes muy diferenciadas: tomando por referencia el rio, la parte izquierda es la más antigua. La parte derecha pertenece a la Edad Media. La Vía Domitia está justo enmedio. Aquí se juntaba con la Vía Aquitania. La ciudad actual se ha desarrollado en el lado izquierdo ya que esta parte estaba un poco más elevada del cauce del rio y se protegía de las inundaciones, las cuales cubrían todo el lado derecho. En el siglo XVII los obispos acaparaban todo el poder. El centro de la ciudad antigua era el Forum. El comercio, impulsado por los obispos, adquirió un gran desarrollo, sobre todo con el comercio del trigo y, poco después, con el del vino.

En 1838 fue descubierto el "Horreum". Es un monumento único utilizado, en la antigüedad, para almacenar cereales y también vino. Data de la época de César Augusto, pero sólo se conserva una parte de la extensión de este gran "almacén" de la antigüedad. Sus largas galerías estuvieron sepultadas bajo tierra durante muchos años y no salieron a la luz hasta comienzos del siglo XX. Actualmente, se puede visitar, al igual que todos los museos.

Mención aparte merece el Museo Lapidario (Lapidaire). Está ubicado en la antigua Iglesia benedictina de Nuestra Señora de Lamourguier, de estilo gótico meridional. Este museo tan peculiar acoge la más grande colección de Francia de lápidas romanas: alrededor de 1.300. Algunas pertenecen a monumentos públicos o funerarios y todas forman parte de antiguas edificaciones. Hay también fachadas, bajos relieves, capiteles, fragmentos de cornisas y partes de columnas. Todas ellas han sido encontradas en el subsuelo de Narbona y todas están numeradas y clasificadas. Desde 1980 se está intentando reconstruír parte de estos monumentos antiguos. Es el más rico testimonio del pasado glorioso de esta ciudad. No dejeis de contemplar el audiovisual que ofrece este museo. Es excepcional. Es un viaje extraordinario que, junto con las imágenes y la música, os llevarán al corazón de su patrimonio más recóndito.

Narbona es una ciudad para admirarla paseando. Nada está lejos. Todo es asequible a pié. En el centro de la Plaza del Ayuntamiento se puede ver parte del pavimento de la original Vía Domitia. Está rodeada por una acera y en su base hay una fuente. Esta Vía fue la primera construida fuera de Roma, en el año 118 antes de C., a fin de organizar los territorios conquistados. En aquella época la red de las vias romanas llegó a tener 100.000 Km. y unía Italia con España.


La Catedral, consagrada a los Santos Justo y Pastor es la única catedral gótica del Mediterraneo y la tercera más alta de Francia. Su arco mide casi 40 m. de altura. En 1272 se puso la primera piedra y se interrumpió su construcción en el año 1355 cuando fue invadida la ciudad por el Principe Negro. Nunca se terminó de construir. Sólo consta de un coro y un claustro. Originalmente no habian ventanales. En la antigüedad se creía que la oscuridad favorecía la devoción y la intimidad con Díos. Poco a poco se abrieron cristaleras para que entrara la luz. Actualmente, las vidrieras son la parte más hermosa de esta preciosa catedral.

El Palacio de los Arzobispos, junto al Ayuntamiento, es un conjunto monumental formado por el Palacio Viejo (siglo VII), las Torres de la Magdalena, San Marcial, el Palacio Nuevo (siglo XIV) y la Catedral de los Santos Justo Y Pastor. Esta impresionante obra, con muestras de arquitectura carolingia, románica, gótica y renacentista, nos ofrece un patio interior desde donde se puede acceder al Museo Arqueológico. Si teneis la suerte de poder admirar este patio, no dejeis de ver las hermosas puertas y ventanas que adornan la parte derecha del mismo.



Fijaos en los canales que sirven para drenar el agua de los tejados. Todos tienen la forma de animales pero hay uno que tiene la forma de una persona. Era alguien muy influyente que "fastidió" mucho cuando se remoldeó el Palacio. El Ayuntamiento fue construido entre 1846 y 1852 por Violet-le-Duc.



El Canal de la Robine, construido entre 1667 y 1681, se encuentra al principio de una de las calles más bonitas de Narbona: La Rue du Pont des Marchands. Este canal es una derivación del Canal de Midi y llega hasta el Mediterráneo, atravesando la ciudad por el centro. Pasa por debajo de una arcada del puente romano que formaba parte de la Vía Domítia. La Rue du Pont des Marchands está llena de tiendas y se considera el centro comercial de Narbona. Esta calle desemboca en el barrio de los canónigos. Caminando por este lugar se pueden admirar muchas edificaciones históricas. Al pasear por este lugar hay que admirar los ventanales y las entradas de las casas históricas. Será "un paseo por la historia".


Ahora nos encontramos delante de Les Halles. Este hermoso Pabellón, de estilo Baltard, se inauguró el 1 de Enero de 1901 para albergar el mercado que en aquellos tiempos se instalaba en la Place de les Herbes (actual Plaza del Ayuntamiento). Funcionó como mercado durante muchos años. Actualmente, rehabilitado, vuelve a ser el alma de la ciudad. Dentro podeis encontrar de todo. Inclusive, podeis comer. De una manera un tanto diferente y divertida.

Bueno, no quiero alargar más mis explicaciones: es mejor que, si teneis unos días, cojais el coche y lo disfruteis a vuestro modo. Seguro que os gustará.



Este viaje lo hice con motivo de la celebración de la 7ª Convención de Turismo de Languedoc-Roussillon y os prometo que disfruté cada momento de mi visita. Espero que mis apuntes os ayuden a aprovechar estos días. No dudeis de entrar en:
http://www.audetourisme.com/
http://www.sunfrance.com/

Estas direcciones os pueden ayudar y resolver alguna duda que tengais.
Un abrazo muy fuerte

Magda Navarro














































miércoles, agosto 04, 2010

Maravillosa Bretaña



Maravillosa Bretaña
¡Hola amigos!
De nuevo con vosotros para contaros un viaje muy hermoso. Esta vez iremos a la Bretaña francesa. Un lugar de ensueño. Un pequeño paraiso que merece la pena visitar.

Aúnque parece que la Bretaña está muy al norte y da la impresión de que es una parte de Francia muy fría, no es verdad. Yo estuve en el mes de Abril y el tiempo fué relativamente bueno. No obstante, si podeis ir bien entrada la primavera o en verano, disfrutareis más y dispondreis de más horas de luz para visitar los lugares de más interés.

La Bretaña, al igual que Cataluña, se compone de 4 provincias: Morbihan, Côtes-d'Armor, Ille-et-Vilaine y Finistèrre. Esta vez vamos a visitar las 3 primeras. Finisterre lo dejaremos para otra ocasión ya que no disponemos de suficientes días.
Como es costumbre, salimos pronto de Barcelona: a las 6.15. A esta hora estaba nublado casi del todo. Por el camino nubes y claros, lluvia fuerte en según que sitios. En pocos minutos cambiaba de lluvia a sol. Mucho frío. Por este motivo paramos muy poco rato para desayunar. Hicimos otra parada para comer algo y beber café, alrededor de las 11.
A las 14.30, en un área de servicio preciosa, paramos para comer. Nos sentamos en el interior. Había calefacción y estuvimos comodísimos. Cuando salimos, los cuatro pasos que nos separaban del coche fueron suficientes para quedarnos completamente mojados.
Al ir tan deprisa para comer, llegamos a Baguer-Morvan, en Ille et Villaine, a las 6. Aquí es donde hemos decidido alojarnos para ver esta parte de Bretaña. Es un lugar con muchas "Chambre d'Hôtes"y está casi pegado a Dol-de-Bretagne. Particularmente, nos encanta este tipo de alojamiento. Estás más en contacto con la naturaleza y te integras en la vida rural propia de cada región. Además, se duerme de maravilla, sin ningún ruido, sólo en canto de los pájaros. Al ser fuera de temporada hemos elegido esta modalidad.
En este departamento de Ille-et-Villaine no hay un sendero, un castillo , una muralla que no evoquen por sí solos siglos de historia.

2º día. Dol-de-Bretagne. Ille-et-Vilaine.

Nos levantamos a las 7.30 para irnos a Mont Saint Michel.


La Abadía de Mont-Saint-Michel está situada junto a la Bretaña pero pertenece a la Normandía, concretamente a la región de la Mancha. Es uno de los lugares más visitado de Francia. Esta hermosa Abadía fué construida en el año 708 y esta declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Aparte de su belleza, una de las cosas que más turistas atrae son sus impresionantes mareas.

La primera vez que visité Mont-Saint-Michel estaba como en la foto. Inclusive pregunté donde estaba el mar, ya que no se veía nada que pudiera indicar que estaba cerca. Así está en marea baja.


Esta vez hemos hecho los cálculos para llegar en marea alta. Ahí va otra foto...¡Que diferencia!!

Se está aclarando y sale un sol espléndido. Como estos días hay marea alta, aún están limpiando los parkings para poder poner los coches. Aparcamos en el Parking nº 5. Subimos hasta la fortaleza.
Visitamos todo lo que se puede visitar y, como es domingo de Ramos, vemos la procesión de las Palmas. Tenemos la gran suerte de que mañana, entre las 7 y las 8 de la mañana, habrá una marea "excepcional". Esto quiere decir que llegará a un coeficiente muy elevado. Estas mareas sólo se presentan 3 ó 4 veces al año y es muy interesante poder contemplar una. Así es que, mañana, volveremos.

Nos dirigimos hacia la costa para comer. Pasamos por pueblos encantadores, pero como habíamos decidido ir hasta Cancale, hacemos caso omiso de nuestras vibraciones y no paramos en ninguno. Una recomendación: a Cancale no vayais nunca en domingo, y menos en Domingo de Ramos. Está llenísimo de gente y vais a tener problemas para encontrar un buen restaurante donde comer. No obstante, nos entusiasmamos viendo el puerto de Cancale en marea baja.

Extensiones enormes de criaderos de ostras (400 hectáreas), que se alargan hasta el infinito. Se puede ir paseando hasta donde empieza el mar. Sólo andamos unos cientos de metros ya que hay charcos de agua y nos mojamos los pies. Todos los senderos se unen en Pointe du Grouin donde podemos contemplar una de las vistas más hermosas de la costa normanda. La punta de Grouin se erige sobre 50 metros de altura cortando el mar azúl. Estamos en la Costa Esmeralda. No hace sol pero, a pesar del viento, el tiempo no es malo.

Llegamos a Saint Malo, ciudad Corsaria. Como pensamos que será difícil aparcar, dejamos el coche en el Bulevard Kennedy. Cuando preguntamos por el centro, nos dicen que aún faltan 3 ó 4 km. Nos comenta una señora muy amable que al ser ya las 5 de la tarde no tendremos demasiado problema para aparcar. Seguimos su consejo y, después de 2 intentonas frustradas, dejamos el coche delante mismo del puerto.

Saint-Malo nos encanta. La parte interior de la muralla es preciosa: casas entramadas, monumentos, calles empedradas y todo limpísimo. Ni una pintada, ni un papel. Cuando subimos a la muralla que rodea la ciudad y da al mar podemos contemplar la vista más hermosa del mundo. Andamos quizá 2 ó 3 km. La primera intención es dar toda la vuelta para ver “Intra-Muros” desde la muralla. Vemos que esto es imposible, ya que quizá tenga más de 10 km. Volvemos sobre nuestros pasos, damos una última vuelta por el centro, que casi está vacío, y volvemos al coche muy contentos de todo lo que hemos visto hoy.


3º día.- Dol-de-Bretagne. Ille-et-Vilaine. Bretagne

Nos levantamos a las 6.15 para poder estar en Mont Saint Michel a las 7.30. Hace un frío intenso. Hoy la marea es excepcional, con un coeficiente de 110, lo que significa que el mar alcanzará, a las 9 de la mañana, la altura de 14.70 m.

Antes de aparcar el coche preguntamos si el agua no va a llegar al dique que separa tierra firme de la isla. Nos aseguran que no. Aparcamos casi al lado de la fortaleza, ya que a esta hora casi no hay nadie. La marea está subiendo deprisa. Empezamos a filmar a trozos pequeños para entrar dentro del coche enseguida, calentarnos un poquito y volver a filmar, porque la temperatura es gélida. El parking nº 5 donde dejamos el coche ayer ya está sumergido. El agua sube sin parar y muy deprisa. A las 9 menos 4 minutos hacemos la última filmación y nos vamos a la "ferme" para desayunar. Ha sido impresionante.

Ya en la granja, el dueño nos cuenta que cada año, en los alrededores de Mont-Saint-Michel, hay víctimas. Unas mueren ahogadas por la rapidez de sus mareas (cuentan que si un jinete a galope de su caballo pretende alejarse, la marea termina por alcanzarle), y otras se aventuran a caminar por la arena justo cuando se retira el agua. Estas mareas hacen que se convierta el suelo en "arenas movedizas" y es casi imposible mantenerte a flote cuando empiezas a hundirte.

Después de desayunar y escuchar historias muy interesantes, nos dirigimos a Dinan, la más hermosa ciudad medieval de Bretaña. Aquí vivieron los duques de Bretaña y tiene las murallas más imponentes de toda la región. Está situada a 75 m. sobre el nivel del río Rance. Aparcamos enseguida al lado del centro. Empezamos a visitar la ciudad y nos quedamos maravillados. Es la ciudad más preciosa que hemos visto. Se remonta a la Edad Media: cantidad de casas antiguas “a pain de bois”, plazas preciosas, murallas, iglesias, conventos y rincones de ensueño. Bajamos por la calle Jerzual, una calle estrecha y empedrada preciosa que nos lleva al rio.

Aquí están las antiguas murallas y la puerta Jerzual, la más importante de la ciudad, junto al rio. Hacemos fotos y filmamos ya que la belleza del lugar se lo merece. Comemos al lado de la Plaza de l’Apport, comida enteramente típica de la Bretagne: Gallette normal, gallette con huevo, jamón y queso y crèpe sucré para postre, todo ello acompañado de sidra, servida en bol.

Después de comer continuamos visitando la parte que no hemos visto: los jardines y el castillo feudal que es impresionante, siguiendo el camino de la muralla. Como casi lo hemos visto todo y son las cinco de la tarde decidimos ir a Dinard.

Dinard, antiguo pueblo de pescadores con orígenes mitológicos (cuentan que el Rey Arturo habitó un tiempo en este lugar), se convirtió en una ciudad balnearia con la llegada masiva del turismo británico.
La bahía de Dinard es espectacular. Multitud de personas paseándose cerca del mar. Las casas preciosas. Mas bien son mansiones señoriales. A finales del siglo pasado toda la burguesía francesa venía a este lugar. Napoleón Bonaparte compró aquí una mansión: La Ville Eugènie, edificada por el arquitecto Jean Pichot. Tenían que pasar el verano de 1867 en esta mansión la Emperatríz Eugénia y el Emperador Napoleón. Un problema doméstico de última hora hizo que se cambiaran los planes y nunca fue visitada por tan egregios propietarios. Hoy en día alberga el Museo de la Ciudad Balnearia.
El gran Hotel de la Avenida George V (del año 1859) todo pintado de azul y con embarcadero propio (al igual que muchas de las propiedades), es el Hotel de más lujo que nunca había visto. Una terraza idílica domina el paseo llamado Claire de Lune y toda la bahía.

Como aún disponemos de tiempo, vamos a visitar el pueblo que está al lado de nuestro alojamiento. Dol-de-Bretagne, antigua ciudad episcopal, es un lugar medieval excepcional. La Catedral de Saint-Samson es el monumento de arte gótico de influencia Normanda mas importante de Bretagne. Data del Siglo XII y fue reconstruida en el año 1203. Una de sus torres aún está inacabada. Al lado mismo está Le Cathédraloscope, que es un centro donde, mediante audiovisuales, se puede descubrir como se construyeron las mas importantes catedrales de la Bretagne. Cierran pronto. Consultad con la Oficina de Turismo el horario. Varía según la época del año.
La Grand’Rue des Stuard es la calle mas importante de esta pequeña y hermosa ciudad. A lo largo de esta calle y a ambos lados, se encuentran las casas “à colombage” más importantes de la región:
En el nº 3, donde hoy esta ubicada la Oficina de Turismo, está “la maison des sept victimes”. Que recuerda un drama que ocurrió durante su construcción.
En el nº 16 está la “maison le Grand Paradis” que está construida con unas maderas que le da un aire muy antiguo y especial.
En el nº 17 se encuentra la casa romana más antigua de Bretagne.
En el nº 27 está “La Guillotière”, con unos majestuosos pilares de granito y un porche magnífico. Creo que perteneció al señor que se cuidaba de hacer funcionar la guillotina.
En la Cour Chartier, en los nº 30-32 se abre una magnífica puerta antigua.

Como comprobareis, todo el pueblo es una maravilla. Se ve muy tranquilo, apenas hay nadie por la calle. No obstante, en verano es diferente. Me alegro de haberlo podido ver en esta época del año.
A 2 km. de Dol-de-Bretagne se encuentra el Menhir du Champ-Dolent. Es el más alto de Ille-et-Vilaine. Tiene 9,30 m. de altura.

4º día.- Dol-de-Bretagne - Paimpol. Côtes d'Armor

Salimos enseguida después de desayunar. Siempre nos acordaremos de los riquísimos yogurts, "fait maison", que hemos comido. Dejamos Ille-et-Vilaine i nos vamos hacia Côte d'Armor, a Paimpol.

Llegamos a Paimpol sin saber casi nada de donde se encuentra nuestro alojamiento. Por lo visto, la casa donde vamos está situada en una urbanización. Nos cuesta un poco encontrarla peró, como tenemos el teléfono, la señora nos viene a buscar al sitio desde donde hemos llamado. Esto puede servir de recomendación: es importante llevar siempre a mano la dirección y el teléfono de donde os vais a alojar. Una llamada hecha por el mismo camarero del lugar donde estais tomando café y se os soluciona el problema.
Después de instalarnos, salimos casi enseguida para ir a comer. Nos dirigimos al puerto (7-8 minutos andando). Se nos está haciendo tarde. Encontramos varios restaurantes. Entramos en uno de ellos. Subimos a la planta de arriba. La vista sobre el puerto es espectacular. Enseguida nos damos cuenta de que hemos escogido muy bien. Comemos de maravilla y por un precio estupendo.
Por la tarde vamos a visitar la Abbayé de Beauport, en Kerity, a las afueras de Paimpol. Hace un frío y un viento que hiela pero el sol brilla aúnque no calienta. Esta preciosa Abadía, romántica y marítima, fue construida en el Siglo XIII y es un magnífico ejemplo de la arquitectura Normanda. Es un patrimonio natural de los mas excepcionales de Bretagne. Al pie de sus inmensas columnas y arcos góticos, cientos de hortensias lo invaden todo haciendo de este hermoso recinto algo muy especial. Fue etapa importante de peregrinos del Camino de Santiago. Su construcción empezó en el año 1202. Fue vendida como bien nacional durante la revolución francesa. Fue la familia Morand quien, a partir del Siglo XIX se hicieron cargo de esta maravilla. Hoy en día pertenece al Departamento de Conservación del Litoral y se están llevando a cabo trabajos de rehabilitación. Las magníficas vistas del litoral que pueden verse desde este lugar no tienen comparación con ninguna otra.

Ahora vamos hacia Perros-Guirec. No está lejos. Estamos en la Costa de Granito Rosa. Al borde del mar, bloques de piedra granítica, formando amontonamientos, surgen como esculturas gigantes que cambian de color según la estación del año. La entrada de la bahía es muy hermosa. Hay media marea, infinidad de barcas y un cielo increíblemente hermoso. Es la ciudad turística por excelencia de la región de Trégor, creo que en verano puede llegar a ser agobiante por la cantidad de gente que se debe concentrar pero, lo que nos llama la atención es la extraña Iglesia dedicada a Saint-Jacques-le Majeur. Tiene una forma parecida a la bizantina pero muy, muy antigua. Más bien parece una fortaleza o una catacumba gigante. Está construida en granito rosa. No podemos entrar porqué está cerrada. Es diferente a todo y la vista de la costa que se puede contemplar desde aquí es fantástica.

A la vuelta, en un recodo de la carretera y antes de abandonar Perros-Guirec, vemos una playa hermosísima. Intentamos parar pero vamos demasiado deprisa para colarnos dentro del pequeño aparcamiento que está al lado. Ha sido una lástima. Nos damos cuenta que las bahías se suceden, cada una más bella que la anterior. Necesitaríamos horas y horas para poder contemplarlo todo. Volvemos hacia Paimpol con la intención de volver mañana a pasar todo el día.
Recomendación: Para visitar estos pueblos de la Costa de Granito Rosa se necesita un día entero.

5º día.- Paimpol (Côtes d’Armor). Bretagne


Después de desayunar copiosamente como siempre, cogemos la carretera hacia Plouguiel. Filmamos la iglesia que está rodeada de tumbas: es costumbre de la Bretaña tener los cementerios alrededor de la iglesia. Está haciendo un frío tremendo y el viento es helado. Hay unos lavabos públicos justo al lado. Están limpísimos. También es costumbre en todas las ciudades y pueblos tener lavabos gratuitos y super cuidados. Nos dirigimos hacia “La Roche Jaune”. El dolmen que está en la entrada da nombre a este pequeño pueblo. La vista desde allí es espectacular. El mar casi alto del todo.

Nos dirigimos a ver Le Gouffre. Quedamos prendados de este rincón sólo bajar del coche. Parece un paraiso. Rocas por doquier, varios “perdones” en lo alto de las montañas que rodean Le Gouffre. Entre 2 rocas una casa preciosa. Paseamos mucho rato por este lugar.

Ahora le toca el turno a Buguelés. Playa salvaje. Baja mar. Preciosa. Las fotos que hacemos serán de portada. Nos vamos a Port Blanc, para quedarnos allí a comer. Es una playa preciosa. Muy solitaria: no se ve nadie.... porqué es temporada baja. Todos estos lugares en verano están llenos de gente.
Nos dirigimos a Louannec, precioso. Perros Guirec después. Queríamos parar en la idílica bahía preciosa que vimos ayer, pero nos desvían por el otro lado. Llegamos a Ploumanach y nos dirigimos a la playa de Saint Guirec. Sólo bajar del coche nos quedamos atónitos. Es una playa “como un cuento de Walt Disney”: es como si estuviéramos dentro de un decorado de una película de dibujos animados. Rocas enormes, redondas, amontonadas una encima de otra haciendo formas increíbles, la playa llena de guijarros, una playita pequeña al fondo con un castillo de cuento de hadas encima de una pequeña colina, con foso incluido. Paseamos, admiramos cada uno de sus bellos rincones, y nos quedamos perplejos junto a la pequeña capilla de St. Guirec que, con marea alta, debe quedar inaccesible.

Nos vamos a la playa de Tourony, unos km. más abajo. Aquí podemos contemplar el castillo por el otro lado. También es espectacular. Desde aquí nos vamos a la Pres’ile Renote pero no llegamos al final. Vemos la playa de Trégastel pero, ya estamos cansados. Al pasar por Tréguier paramos. Vemos poco el pueblo. Después me arrepiento: se considera una ciudad de “arte e historia”. Lo que si nos deja boquiabiertos es la magnífica Catedral: Se remonta al Siglo XII . Es de estilo gótico. La Chapelle du Duc fue empezada a construir en el año 1339. Allí se encuentra la tumba de Saint -Yves, santo de gran devoción en Bretagne.
Otra recomendación. Si visitais Bretagne fuera de temporada turística, aseguraos de donde vais a cenar. Muchos lugares sólo abren al mediodia.

6º día.- Paimpol (Côtes d’Armor). Bretagne

Nuestro viaje continua hacia Séné. Paramos en el Lac de Guerládan, en Mur de Bretagne. Es precioso. Seguimos nuestro camino hasta el Golfe de Morbihan (mar pequeña en lengua bretona). Cuando llegamos cerca de Vannes empezamos a buscar Séné. Paramos en un pueblo pequeñito, supongo que muy turístico en verano, al lado de una rotonda. Entro en una granja-bar, y me indican que volvamos atrás, hasta la rotonda grande. Después de buscar bastante llegamos a Séné. Por cierto, las rotondas son enormes, con el centro parecido a un bosque y, en algunas de ellas, barca incluida. En ellas encuentras todos los letreros que puedas imaginar y que te hacen la ruta sumamente facil.

Nos habían dicho que Séné era un lugar precioso pero está casi “en el fin del mundo”, aunque creo que en verano esto debe ser hermosísimo. Estamos a pocos metros del puerto de Bellevue y al lado de Port Anna, una urbanización privada de alto standing.


Un poco decepcionados dejamos el equipaje en la "Chambre d'Hôtes" de Séné y nos vamos a visitar Vannes, en el Golfe de Morbihan. Es una de las ciudades de Francia que más ha sabido conservar su patrimonio artístico. Esta llena de casas entramadas, calles estrechas, rincones encantadores y murallas medievales muy bien conservadas. Al lado de la muralla donde está la entrada principal a la ciudad, una lápida de marmol con la figura esculpida de como era este lugar en la edad media llama la atención. Algunas de las fachadas que se ven en la lápida aún existen hoy en día. Casi todo el centro histórico es peatonal.

La Catedral de Saint-Pierre, dedicada al Santísimo Sacramento, contiene en su interior las reliquias de San Vicente Ferrer, dominico español nacido en Valencia. En esta región, concretamente en Vannes, realizó innumerables milagros hacia el año 1419. Esta Catedral está considerada una pequeña joya de la arquitectura del Renacimiento y uno de los primeros ejemplos de este tipo que se construyeron en Bretagne.

Toda la parte interior de las murallas está llena de tesoros arquitectónicos. Las casas “à pans de bois”se encuentran por doquier. Vannes puede enorgullecerse de haber conservado mas casas de este tipo que en ningún otro lugar de Bretagne, gracias a que los bombardeos de las sucesivas guerras que tuvieron lugar en esta región no llegaron a dañar la parte interior de esta preciosa ciudad.

7º día.- Port Anna. Séné (Morbihan). Bretagne

Hemos dormido bien. No se ha oído ningún ruido, sólo los pájaros (que son muchos y con un canto muy potente). Salimos enseguida para poder ver el Golfe de Morbihan. Llegamos a Port Navaló. Precioso. Bastante gente ya que hay mercado. Es marea baja y el camino de ronda se ve maravilloso. Se puede ir hasta el faro. Vamos hasta la playa de Kerners. Al lado está un camping. Es un paraje encantador.

Nos dirigimos a Bono para comer. Preguntamos a la entrada y nos dicen que, en este tiempo, hay poca gente en el pueblo, pero si queremos comer bien nos indican que vayamos justo sobre el puente que atraviesa la bahía. Nos dicen que la vista es soberbia. Tienen razón: nunca habíamos visto una cosa tan preciosa. El pueblo, abajo, parece una postal. La marea, poco a poco subiendo, las barcas a ambos lados del puente. Casitas como en un pesebre, amontonaditas al fondo…¡increible!

Próxima parada: Presq’ile de Quiberon. Es bastante lejos pero la carretera es preciosa. Pasamos por una playa donde hay un castillo feudal al borde mismo del mar. Llegamos a la Côte Sauvage y nos desviamos hacia allí. Es sobrecogedora, inmensa. La encontramos en baja mar y se puede ver el alcantilado con todo su esplendor. Los aproximadamente 12 km. para llegar a la punta de Quiberon son de una belleza sobrecogedora.


Vamos hacia Carnac, dentro de la Bahía de Quiberón y orientado hacia el mar y hacia el cielo. Es un lugar que no os podeis perder. Los “alignéments” son algo que te hace poner los pelos de punta. No se sabe exactamente quien los llego a hacer pero, se da por seguro que era una civilización muy avanzada, ya que estas piedras enormes fueron traídas de muy lejos y clavadas en el suelo con una técnica tan sofisticada que no se ha caído ninguna. La mas creída hipótesis es que sean calendarios con los solsticios de verano e invierno. También podrían ser tumbas. Hasta el año pasado se podían visitar desde dentro, piedra por piedra, ahora están protegidas por una valla y solo se pueden contemplar y hacer fotos desde fuera.

Un audiovisual que se proyecta al lado mismo de recepción explica toda la historia del lugar. También hay un trenecito que te pasea por todo el recinto.
Se puede visitar el Museo de la Prehistoria, con una colección muy extensa de este periodo. Si teneis tiempo, una visita a la Iglesia de Saint-Cornély es recomendable. Es una obra maestra del siglo XVII.
Ahora nos dirigimos hacia Auray. Es una ciudad pequeña pero cuna de arte y de historia. Se parece mucho a las que hemos visto anteriormente. Casas muy antiguas, iglesias preciosas y un paseo muy bonito.

Ya de camino de vuelta donde estamos alojados, vamos a visitar el Puerto de Bellevue pasando por el camino de ronda. El camino es precioso. Con marea baja es como una postal. Los pájaros vuelan bajos y gritan como en una película de terror. Queremos ver exactamente de donde salen los barcos que hacen la travesía al golfe de Morbihan, pero no llegamos a encontrarla. Toda esta parte es maravillosa. Hay senderos bordeando le golfe que se pueden hacer a pie, mas de 180km. Cada recodo es diferente y cada vista espectacular.

8º día.- Port Anna. Séné (Morbihan). Bretagne

Nos levantamos, desayunamos y salimos para Niort. El tiempo hoy es mejor que los últimos días. No hace frío y el sol está casi saliendo.

Niort es la capital del Departamento de Deux-Sévres. El núcleo histórico se encuentra en la orilla izquierda del Sévre Niortaise. El centro, propiamente dicho, se encuentra entre dos colinas. En una está Nôtre-Dame y el Donjon y, en la otra, el barrio de Saint-André, donde se situaba el mercado en la antigüedad. Entre las dos colinas se encuentra la calle Victor Hugo. Empezamos por la entrada de la ciudad. En la calle principal hay una serpiente enorme de hierro a cada parte de la acera, haciendo de valla para que no aparquen coches. Cantidad de comercios, tiendas de souvenirs. Continuamos y nos encontramos con el imponente edificio llamado Donjon.


El Donjón es un castillo feudal parecido al de Carcassonne, construido en el siglo XII. Visitamos “Le Pilori”, que es el antiguo Ayuntamiento y hoy alberga un museo. “L’Hotel de la Préfecture”, construido en 1828, con 2 esculturas femeninas en su parte superior que representan “les deux Sévres”. El río Sévre, a su paso por Niort, es una verdadera maravilla. Lo cruzan varios puentes dando, a esta parte de la ciudad, una admósfera moderna y romántica al mismo tiempo.

Niort se considera la puerta de entrada al maravilloso "Marais Potevin", también llamado la Venecia Verde, un lugar mágico que en otra ocasión os contaré con gusto.
Visitamos la Iglesia de Saint-André, que está en la colina donde se domina todo Niort, con un “vitraill” precioso.

En la “rue du Pont” hay infinidad de casas históricas:
nº 23, l’Hotel Chabot, del siglo XVI, con esculturas de la familia.
nº16, Logis d’Hercules. En este albergue, en 1603, se declaró el primer caso de peste que devastó la población de Niort.
nº15, fachada del Siglo XVIII.
nº5, una placa indica que en el año 1635 nació en esta casa Mme. Françoise d’Aubigne, futura esposa de Louis XIV.

No dejeis de entrar en alguna pastelería. Hacen verdaderas maravillas. Le "Tourteau fromage" (pastel de queso de cabra) es delicioso.

9º día.-Niort - Barcelona

Hemos visto en la TV que está haciendo un tiempo increiblemente malo en todo el resto de Europa. En Italia, en Roma, está nevando y se han tenido que suspender varios vuelos. El Marais-Poitevin, aquí al lado, está todo inundado y no pueden salir las barcas para pasear a los turistas. El día que subíamos hacia la Bretagne, por lo visto hizo una tormenta increible y ha estado lloviendo cada día hasta ayer. Cuando cargamos las cosas en el coche está cayendo agua-nieve pero, enseguida vemos clarear el sol a traves de las nubes. Os comento ésto para que os deis cuenta que la Bretaña no es un lugar inóspito en absoluto.

Conforme vamos haciendo kilómetros, el tiempo va cambiando. Cada vez hace más sol y la temperatura va subiendo gradualmente. Paramos a beber algo en el área de Layrac. Está todo cubierto de margaritas blancas, de tal modo que parece que toda la hierba esté cubierta de nieve.

Llegamos a Barcelona antes de las 7. Hemos tenido un viaje fantástico. La Bretagne nos ha gustado mucho, lástima que hemos tenido pocos días. Se necesitan bastantes más para poder verlo todo bien. ¡Será en un próximo viaje!
Con todo mi cariño

Magda