martes, febrero 26, 2008

La Alta Savoia






La Alta Savoia









Grenoble.Aix-les-Bains.Chambery.Annecy






¡Hola amigos viajeros! Ya vuelvo a estar con vosotros para iniciar, juntos un viaje hacia un nuevo destino. Esta vez os propongo una escapada excepcional: iremos hasta la Alta Savoia y, si se dispone de tiempo, llegaremos hasta el macizo del Mont Blanc para terminar en el Lac de Lemans. Este viaje es único, tanto por los pueblos que se visitan como por los paisajes que se pueden contemplar a lo largo de todo el trayecto. Efectué este viaje una Semana Santa. El tiempo fue magnífico. No obstante, cuando se está en la alta montaña nunca se está seguro en que momento cambiará el tiempo. Todo depende de la metereología y de la suerte que, en aquel momento, nos quiera acompañar.


La Alta Savoia es un departamento francés que pertenece a la región Rhône-Alpes. Por una parte linda con Italia (Valle d'Aosta) y por otra con el macizo del Mont-Blanc y Suiza (Lac Leman). Es el país de los lagos alpinos, de los pueblos encantadores y de la nieve. También sus quesos tienen mención aparte. En la Alta Savoia hay 3 quesos con nominación de origen : el tomme, el beaufort y el reblochon, este último con una aroma y un sabor muy acusado.








Primer día: Barcelona/Grenoble



Hora recomendada de salida: 7 de la mañana. Pasaremos por Montpellier, Nîmes, Orange y, a la salida de Valence, debemos coger la A-49 que nos va a llevar, directos, a Grenoble. Si el tiempo es bueno, el viaje puede ser fabuloso. Hacemos varias paradas en los Relais de la autopista para comer. Se puede ir preparado con algunos bocadillos, frutos secos, fruta y alguna bebida. Todo esto cabe muy bien en una nevera portátil y se pierde menos tiempo que esperando en un restaurante de autopista donde la comida toda sabe igual. Tenemos la opción de tomar un buen café donde veamos máquinas de café Express.



Podemos llegar a Grenoble a las 5 de la tarde. Hay un cinturón ancho y precioso que bordea la pequeña ciudad. Aquí hay “plannings” donde se puede consultar la situación de los hoteles. Solo nos falta mirar donde está el hotel que tenemos reservado.
Grenoble, ciudad olímpica con más de 200 años de historia, es la capital de los Alpes. Rodeada de montañas y situada entre los altiplanos de Dauphiné, Belledonne, l’Oisans, la Chartreuse et le Vercours, tiene la particularidad de que, al final de cualquier calle, siempre hay una vista espléndida de una gran montaña. Asimismo, gracias a su tecnología punta, ha llegado a ser un hito europeo en estas materias. También fue cuna, en 1783, del gran escritor Stendhal.

La Plaza Grenette, donde está la fuente que siempre sale en las fotos y todas las tiendas de moda más importantes, se puede considerar el centro de la ciudad. Las innumerables terrazas de las Cafeterías están atestadas de jóvenes. Por todos lados hay un ambiente increíble.



Desde el Quai d’Isière, el paseo que bordea el río, se puede admirar la Bastille, situada en lo alto de una montaña en la margen opuesta. Un teleférico en forma de huevos de Pascua hace el recorrido desde el río hasta la fortaleza. Cuando hace viento, normal en esta región, las cabinas se mueven bastante. Desde arriba, la vista es espectacular: se puede contemplar toda la ciudad y la primera toma de contacto con las desafiantes montañas de los pre-Alpes. Se puede visitar una exposición de fotos antiguas, gigantes y en blanco y negro (algunas parecidas a murales), del tiempo de la resistencia.


Segundo día: Grenoble/Aix-les-Bains




Nos vamos a dirigir hacia Aix-les-Bains evitando las carreteras nacionales y las autopistas y cruzaremos el Parque Nacional de “La Chartreuse”, que es una de las maravillas de la región. A medida que vamos subiendo de altitud, la nieve va apareciendo (hicimos el viaje por Semana Santa). Las vistas son hermosísimas, los pueblos pequeños y encantadores. Paramos en Sant Pierre para hacer fotos y filmar. Las vistas que podemos contemplar de los pre-Alpes nos dejan atónitos. Cada vez hay más nieve a los lados de la carretera: casi medio metro. Al bajar, la nieve desaparece y el paisaje cambia radicalmente. Empezamos a vislumbrar Chambery y el Lac du Bourget.

Paramos en Chambery y aparcamos en el parking donde se instala el mercado semanal, a una travesía del boulevard de la Colonne y de la célebre Fuente de los Elefantes. Nos pateamos la pequeña ciudad. La parte vieja, magistralmente restaurada es una maravilla. Mansiones de la Edad media se pueden encontrar por doquier. Chambery fué, en su día, capital de la Savoia. Hay edificios preciosos, una plaza encantadora, con una fuente en el centro que es el emblema de la ciudad y muchas tiendas elegantes. La Catedral ofrece una decoración en trompe-l'oeil, estilo gótico-trovador, que la hace completamente diferente de las demás catedrales.



Continuamos hasta llegar a Aix-les-Bains.
Aix-les-Bains es una estación termal y turística, es una “ville d’eau”. Está situada en la ribera del Lac du Bourget. Dispone de todas las ventajas de una gran estación turística: Casino, hipódromo, golf y deportes náuticos.


Empezaremos por visitar Las Thermes Nationaux, de 2000 años de antigüedad. Al principio eran unas grutas y ahora se han convertido en un edificio precioso. Están situadas en la plaza donde está el Ayuntamiento y una gran fuente donde el arreglo floral se combina con cascadas de agua: es una maravilla. Toda la plaza está llena de parterres redondos con flores, sobre todo pensamientos. También hay un tren pequeño que da la vuelta por todo el centro.




Luego podemos visitar el Casino. Se llama Casino Grand Cercle y fue inaugurado por el rey Victor Emmanuelle II en el año 1850. Es espléndido, muy acorde con la fastuosidad de la época. Está todo recubierto de espléndidos mosaicos (3.500.000 pequeños cubos de cristal recubiertos de oro). Aparte, una cantidad de máquinas de juego impresionantes. También hay un teatro para 800 personas, un cabaret y unos surtidores en el exterior, con juegos de música, luz y sonido. Unas enormes bolas de marmol a ambos lados de la entrada, sumergidas en unos recipientes de agua caliente, llaman la atención: Por la acción del líquido dan vueltas sin parar.
En aquel tiempo, toda la realeza y la burguesía más opulenta iban a tomar las aguas en Aix-les-Bains. Hay multitud de palacios, palacetes y hoteles que debieron de ser elegantísimos: hoy en día están en decadencia o convertidos en apartamentos. No obstante, la opulencia de aquellos aciagos días aún se puede constatar.



El Téâtre de la Verdure, en el mismo centro, es una maravilla. Esta lleno de flores por todas partes. Miles de pensamientos haciendo composiciones sorprendentes: del azul cielo al azul obscuro, del amarillo hasta llegar al granate.... Árboles milenarios altísimos. El edificio del Téâtre de la Verdure fué construido en 1934 y tiene una capacidad para 3.000 espectadores.




Tercer día: Aix-les-Bains



Continuamos en Aix-les-Bains. Cogemos el coche y vamos a dar la vuelta al Lac du Bourget el cual, sólo llegar, ya nos ha cautivado. Es el lago natural más grande de Francia, como un mar interno: 18 km. de largo por 3.5 km. de ancho. Tiene 85 m. de profundidad media pero, entre Grésine y Hautecombe, la profundidad llega a los 147 m. Tiene 3 afluentes: la Leysse, le Tillet y le Sierroz. El nacimiento de este lago se remonta a 19.000 años antes, después que los glaciares se retiraran poco a poco de esta zona. Los primeros pobladores empezaron a habitarlo hace unos 3.500 años .



Hay un castillo precioso antes de llegar a la mitad del lago: El Château de Chantillon. Es del siglo XIII y, en la antigüedad, el lago llevaba su nombre. En principio solo se puede visitar los miércoles y durante el periodo de verano. Continuando camino se llega a Conjux, pueblecito de pescadores que no ha cambiado desde los tiempos en que fue fundado. El recinto del camping municipal es encantador, con una cascada muy grande que cae justo detrás de la instalación.







Continuando con la vuelta al lago, se llega a la Abbaye Royale de Hautecombe, obra maestra de estilo gótico trovador donde, desde el año 1189, están enterrados todos los miembros de la casa real de los Duques de Savoia. El Príncipe de Savoia es el último Rey de Italia que reposa en esta esplendorosa Abadía. Es un castillo impresionante situado en un lugar encantador, con embarcadero propio. Fue restaurada por completo en el siglo XIX por artistas del Piamonte.




En el interior se suceden las capillas con mausoleos, todas hermosísimas. Los techos son de madera finamente trabajados. Grandes “vitraills” con composiciones nunca vistas. Los aseos están situados en la parte de abajo, casi al borde del lago, y parecen una pequeña capilla.

Muy cerca de la Abadía, y continuando por la misma carretera, se sube al Col du Dent de Chat para bordear el lago hasta Chambery. Este Col es la única asperidad de la cadena alpina de las montañas de l’Epine: tiene forma de caninos de gato, de aquí le viene su nombre. Paramos en el Belvedere y admiramos una vista preciosa de todo el lago y su ribera. Debajo mismo de dicho belvedere, l’Abbaye Royal d’Hautecombe.




En Bourget du Lac, hay restaurantes para poder comer. El plato típico se llama "gratin Savoyard" y es delicioso. En los postres, no hay que olvidarse de los quesos. Cualquier queso, de las cuatro denominaciones de origen que tiene este departamento, es exquisito. También el pastel de manzana es una especialidad de la zona, ¡sobre todo si va cubierto con chocolate caliente!



Cuarto día: Aix-les-Bains/Annecy

Para dirigirnos a Annecy es mejor coger la carretera que pasa por el Parc des Bauges y evitar cualquier carretera nacional. Lo primero que vamos a encontrar es El Pont De l’Abime. Son unas “gorges” muy profundas, con un río impresionante que pasa por debajo y un puente colgante, (que se mueve bastante) que las atraviesa. Podeis cruzar el impresionante puente sobre el río. Es precioso. El Parque des Bauges no es tan espectacular como La Chartreuse, ya que este no tiene nieve, pero las vistas son espléndidas. En muy poco tiempo se llega a Annecy.



Annecy es llamada la Venecia alpina. Uno se queda maravillado sólo entrar: Jardines con los arreglos florales más bellos nunca vistos, parques, canales y un lago espléndido rodeado de la extensión más increíble de césped que se pueda imaginar. El Lac d’Annecy es el más puro de Europa, ya que se alimenta de las aguas de los glaciares y las nieves perpetuas de los Alpes, que le rodean por completo.


Annecy, preservada casi intacta desde el siglo XIV, ofrece al visitante calles sinuosas bordeadas de arcadas, mansiones fortificadas, monumentos de cada etapa de su historia y una "charme" que la hace irrepetible.


Annecy posée una prestigiosa y tradicional hostelería. En cualquier restaurante se come bien. La trucha de río a “la menière” es sabrosísima. Las "fondues" son excelentes. No dejeis de probar las frambuesas salvajes, ¡son exquisitas! Para descansar un poco después de comer, se puede subir al barco que da la vuelta al lago. La travesía es una maravilla. En sus riberas se puede encontrar pueblos típicos, cusiosidades naturales, lugares históricos, castillos, prados, cascadas y montañas coronadas de nieve.

Los barcos que dan la vuelta al lago salen a todas horas. Consultar horarios con antelación. Acordaos de coger alguna prenda de abrigo. El tiempo cambia con facilidad y os puede coger frío durante la travesía. Vale la pena estar en cubierta.



Primero se pasa por Annecy Le Vieux, un pueblo más grande que Annecy situado al borde mismo del lago. Después por Menthon-Saint-Bernat, entre dos montañas y muy cerca del lago. El Castillo de Duingt, situado en una especie de península, es una maravillosa obra de arte.


Toda la ribera del lago está poblada de mansiones y castillos. El Palace Beau Rivage, en la otra orilla, es espectacular. Fue abandonado por sus propietarios por no poder mantenerlo. Ahora se ha rehabilitado y son apartamentos de gran lujo. Dar la vuelta al lago tiene una duración de 1 hora y cuarto.

La visita a la parte antigua de Annecy, Le “Vieux Annecy”, es un gozo indiscutible. Restaurada con un tacto exquisito, se tiene que admirar edificio por edificio y canal por canal. Hay tantas flores, hay tanta agua, es todo tan precioso que la vista casi no puede asimilarlo. El Palacio de la Isla, edificado sobre una pequeña isla del río Thiou, en el canal que va al lago, data del siglo XII y tiene la forma de una nave surcando las aguas. Se llama también "Viejas prisiones" y es el monumento símbolo de la ciudad. Uno de los palacios más fotografiados de Francia.


La rue de Ste. Claire es una característica vía del centro histórico con casas y portales del siglo XVI y XVIII.
La calle Royale es el corazón de la vida comercial y política de esta ciudad. Sus boutiques, sus jardines y la fuente de los Pozos de San Juan la convierten en la calle más transitada de Annecy.




Quinto día: Annecy




No os podeis perder el dar la vuelta al lago en coche. Parad en el primer pueblo, Svriez. Hay un complejo turístico al borde del lago impresionante: todas las comodidades para poder tomar el sol, bañarse, jugar los niños, y comer. En verano debe ser una maravilla ya que no tiene nada que envidiar a un pueblo de orillas del Mediterráneo.

En Duingt se puden tomar fotos del Castillo desde el borde del lago. Se puede subir a pié por un caminito de Vía Crucis hasta la grotte de Nôtre Dame du Lac. Desde el mirador de arriba la vista que se puede contemplar es espléndida: el Lac d’Annecy, el Castillo de Duingt y, en la lejanía, el Castillo de Menthon-St-Bernard. Lugar idóneo para hacer fotos y filmar.

Continuando con la vuelta al lago, se encuentran pueblecitos encantadores. Es obligado parar para admirar los hermosos arreglos florales que están en todos lados.


En Menthon hay que subir al castillo. El Castillo de Menthon-St-Bernard domina todo el lago de Annecy. Esta fortaleza medieval ha sido transformada, a través de los siglos, en un gran palacio señorial. Lo que más impresiona de su historia es que los actuales Señores de Menthon son los descendientes, en línea directa después del siglo XXI, de los Señores que lo fundaron. Es un hecho rarísimo y hace que la visita al interior de este castillo sea diferente a la de otros. No obstante, sólo se puede visitar en verano, en Abril aún está cerrado al público. No obstante, aunque no podais acceder a su interior, la vista que se ofrece desde sus jardines es asombrosa. Las montañas nevadas las ves tan cerca que parece que las puedas tocar y la vista del lago, con Annecy al fondo, es de postal.


De vuelta a Annecy, no dejar de ver las innumerables iglesias antiguas que posée la ciudad. La Catedral de St. Pierre es de estilo gótico del siglo XVI y posée numerosas obras de arte barrocas y un magnífico órgano del siglo XIX.

St. Maurice, también de estilo gótico, empezó a construirse el año 1422 y se terminó en 1491. El Monasterio de la Visitation fue el primer convento de salesas fundado en 1610 por San Francisco de Sales y Sta. Juana Francisca Frémyot de Chantal. En su iglesia-basílica se encuentran las reliquias de sus fundadores.

En Annecy, muy industrial antiguamente, existía una fundición muy importante donde fué construida la "Saboyarde", famosa campana de la Iglesia del Sacre Coeur de Paris.

Se podría estar en Annecy una semana entera sin cansarse. Sólo sentándote con un libro en uno de los bancos que hay frente al lago y viendo la cantidad de gente que pasea, que patina, que va en bicicleta, etc. se pasa el tiempo volando. Creo que es una ciudad que uno tiene que volver una y otra vez....

Espero que os haya gustado esta primera parte del viaje. Si disponeis de más tiempo, no dudeis en continuar. Lo que viene después es magnífico. Esta parte de Francia no tiene desperdicio. Todo lo que vamos a ver es interesante. Para los amantes de la montaña y de la nieve, el Mont Blanc será la culminación de sus sueños. Espero que querais continuar con esta segunda parte.

Ver La Alta Savoia 2ª parte en: www.viajes-en-coche.blogspot.com

También podeis obtener información complementaria de vuestros viajes al país vecino en la página de La Maison de la France: www.franceguide.com

Un abrazo



Magda
















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